Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Francisco Rodríguez Criado

Un gordo cada vez más delgado

El premio lleva congelado desde el año 2011, cuando los 400.000 euros correspondientes permitían comprar dos pisos y tres coches

Lotería de Navidad 2025

Lotería de Navidad 2025

Este año los medios de comunicación se han puesto de acuerdo para explicarnos que el Gordo de Navidad —ese premio «que siempre les toca a otros», según la sabiduría popular— cada vez vale menos. Justo ahora, en plena euforia festiva, nos deslizan la noticia para aguarles la celebración a los agraciados y hacerles saber que son unos millonarios de medio pelo, no como los de antes, pongamos los de 2011, cuando cobraban un 30% más que los de ahora.

¿Los motivos? El premio lleva congelado desde 2011, cuando los 400.000 euros correspondientes permitían comprar dos pisos y tres coches. Debido a la inflación acumulada del 26 % y a que la vivienda se ha encarecido mucho, esos 400.000 euros vienen a valer 237.000 euros, que apenas dan para comprar un piso. Por si fuera poco, desde 2013 Hacienda retiene el 20 % de lo que excede de los 40.000 euros.

A modo de consuelo de tontos, ¿para qué soñar con un Gordo que cada vez es más delgado…? A quien le toque se le disparará la adrenalina, cierto, pero la cruda realidad es que un Gordo ya no te cambia la vida, como antes, tan solo te la maquilla.

Son los tiempos que corren, siempre en dirección opuesta a los intereses del ciudadano medio. Ni siquiera hace falta mencionar la lotería de Navidad para recordar que los sueldos siguen planos mientras la cesta de la compra es más cara cada día que pasa.

Para solucionar la depreciación del dinero fiat (el euro, la libra, el dólar…) habría que limitar la deuda pública y la emisión monetaria. Pero ¿qué Gobierno populista —y todos lo son, bien mirado— le va a poner el cascabel al gato implementando medidas impopulares? Los políticos prefieren seguir en sus poltronas aunque se dispare la inflación. Aunque llegue el día en que el Gordo de Navidad no dé ni para invitar a los amigos a unas cañas en el bar de la esquina.

Al fin y al cabo, ¿por qué preocuparnos de un premio que, con inflación extrema o sin ella, siempre les toca a otros?

Francisco Rodríguez Criado es escritor.

Tracking Pixel Contents