Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Nueva sociedad, nueva política

2025: El año Trump

Resumen político del año: el mundo cambia, España permanece

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronuncia un discurso a la nación desde la Casa Blanca en Washington, D.C.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronuncia un discurso a la nación desde la Casa Blanca en Washington, D.C. / Doug Mills / Europa Press

El mundo ha cambiado este 2025, mientras España, fiel a su larga tradición de llegar tarde a la historia, ha permanecido en su día de la marmota de sanchismo, parálisis institucional, polarización y endogamia política en contra de los derechos de la ciudadanía.

La masacre de Gaza deja una huella imborrable de ignominia, no solo para Israel como ejecutor y EEUU como cómplice imprescindible, sino también para la UE y para todo Oriente Medio. En otro tiempo, algún país de Oriente habría puesto pie en pared: el desdén con que todos trataron a sus hermanos palestinos muestra a las claras que el mundo ha cambiado y no volverá a ser el mismo. Porque un nuevo Oriente Medio es un nuevo mundo.

El pasotismo de la Unión Europea ante el genocidio palestino es una prueba más de su irrelevancia internacional, junto a otras pistas no menos evidentes. La más clara es la decisión de que los europeos sigamos subordinados a EEUU en materia de seguridad, hasta el punto de que nos han obligado a hacer una transferencia de rentas del 5% de nuestro PIB, que, en forma de compra de armamento, pasará directamente de manos de ciudadanos europeos a manos de ciudadanos estadounidenses. La UE tampoco parece pintar mucho en una Ucrania que está en su frontera, pero que es espacio de batalla entre Rusia y Estados Unidos.

Picando piedra debajo de los cimientos de la democracia

Si leen que se repite mucho el nombre de la nación yanqui es porque Donald Trump ha conseguido el indudable éxito de que todos sus pares bailen al ritmo que él marca. Y eso que ha planificado una ciudad de vacaciones en Gaza negociando con Netanyahu, que humilló a Zelenski para encarrilar el regalo que quería hacerle a Putin, que ha puesto aranceles a medio mundo y que está a punto de dar un golpe de Estado en Venezuela. O, dicho de otra manera: ha continuado picando piedra debajo de los cimientos de la democracia liberal.

Venezuela ha sido protagonista en la última fase de 2025 no solo por eso, sino también por el premio Nobel a María Corina Machado y por las andanzas que el ex presidente Zapatero lleva tiempo protagonizando por aquellas tierras. Es solo el aviso de la importancia del país latinoamericano durante 2026, también con la crisis de la democracia liberal como horizonte.

Zapatero es la bisagra entre la red visible de corrupción del sanchismo y su red invisible, siendo quizá lo visible solo la punta de un gran iceberg. Y eso es lo que ha sido 2025 en España: la confirmación de que la corrupción sigue y sigue, que no logramos acabar con ella a pesar de Roldán, y FILESA, y los GAL, y Paesa, y los Pujol, y el emérito, y Urdangarín, y la Gürtel, y Bárcenas y los ERE, y todos los millones y millones que robaron a nuestros padres y ahora nos roban a nosotros.

Y al tiempo que hemos asistido a esa confirmación, los españoles hemos tenido que ver cómo subían los precios hasta dejar de comprar cosas a las que ya no podemos aspirar. Es decir, que por un lado nos roban y por otro, también. Tan triste es el 2025 español, que apenas habría mucho más relevante que añadir, de lo que nos importa a los de a pie.

Tracking Pixel Contents