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Opinión | Extremadura desde el foro

Política sintética

El domingo había hablado el elector, con rotundidad, pero el lunes todo el mundo quiso bailar al ritmo de la misma partitura de siempre

Elecciones autonómicas en Extremadura.

Elecciones autonómicas en Extremadura. / Jorge Valiente

Entre el fin del domingo y las primeras horas del lunes asistimos a ese habitual y rápido análisis de los resultados en comparecencias sucesivas. Uno tras otro desfilaron todos los líderes, asegurando lo que ya sabíamos que iban a decir, discursos salidos de un mismo molde prefabricado. Nada de autocrítica profunda ni adelantos contundentes. Solo el guión clásico de quien sabe que el partido sigue, incluso para aquellos tan claramente derrotados que echaron mano del comodín más extravagante: culpar al vencedor.

El domingo había hablado el elector, con rotundidad, pero el lunes todo el mundo quiso bailar al ritmo de la misma partitura de siempre. Es tal la confianza en el relato (propio) que poco importan dos factores claves: los fríos resultados y la necesidad (real) de una gobernanza. Inasequibles al desaliento, los partidos y sus altavoces mediáticos parecían seguir en campaña. Política sintética: exceso de envoltorio y escaso contenido.

La misma noche del domingo, alguien cercano y radicalmente moderado, no dudó en calificar de «batacazo» el resultado de los dos grandes partidos. Y ahí, la verdad, me preocupé. ¿Tanto ha avanzado la imposición de determinadas narrativas como para gangrenar capacidades críticas?

Confianza refrendada

Existiera o no la búsqueda de esa “mayoría absoluta fallida”, lo cierto es que Guardiola y los populares han visto refrendada la confianza en el camino andado y alejan cualquier duda acerca de qué partido debe liderar la región en estos momentos. Aúnan los populares más votos que toda la izquierda junta y triplican al partido con el que previsiblemente negociará gobierno o investidura. Todo el mundo se hace cruces con que deberán negociar con Vox, pero, ¿acaso los electores de ambos partidos no sabían de antemano que esto debería ocurrir? Y frente al famoso mantra de la llegada de la ultraderecha, ¿no es un aumento -en algunos casos, especialmente llamativo- del voto del bloque conservador tras los acuerdos que en su momento existieron un claro mensaje?

Sintético es la cualidad de algo creado, un sucedáneo de la realidad. Pero, también, bendito idioma español, la concreción o el resumen de algo. Pues estas elecciones prenavideñas en Extremadura han sido un pragmático ejercicio de recapitulación.

Primero, que la gestión importa. El viento de cola macroeconómico no se traduce en hogares que luchan contra la inflación diaria de la cesta básica, un complejo acceso a la vivienda y una presión fiscal al alza. Segundo, que la defensa de los derechos humanos y democráticos está muy alejada del activismo y, sobre todo, de la imposición de dogmas que chocan contra realidades que importan al ciudadano en su día a día.

Y, ‘last but no least’, que la corrupción se paga. Esto, tan evidente que ya lo han sufrido en sus carnes todos los partidos una vez se acercan a cotas de poder, parece diluirse como si fuera un tema aislado. Que esté adherido a la condición humana no es excusa para entender que a los electores no les importa. Vaya sí lo hace, lo que no deja de ser un maravilloso ejemplo de sentido común.

Alejados del ruido, el resultado en Mérida ha sido claro. Eso sí, hay que querer leer o escuchar. Lección para los que deben, ahora, ejecutarlo.

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