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Opinión | Tribuna

Habemus Estatutos en la UEx

La norma pretende asegurar una universidad al servicio de la comunidad y de la ciudadanía en general, mediante una gestión académica y administrativa honesta, eficiente y cercana

Fuera del ámbito universitario, pocas personas conocerán que los días 10, 11 y 12 de diciembre tuvo lugar un trascendente pleno del Claustro de la Universidad de Extremadura (UEx) en el aula magna de la Facultad de Derecho en Cáceres. Las noticias que llegan últimamente a la sociedad extremeña sobre la actividad universitaria se centran en la fuerte controversia sobre la implantación de varias universidades privadas en la región, una de las cuales ya ha sido aprobada por la Asamblea de Extremadura. En cambio, este pleno del Claustro de la universidad pública de todos los extremeños ha merecido poca atención por parte de los principales medios de comunicación de la región, y no será por la relevancia del evento. Pareciera que no ha existido allende de los cuatro campus de la universidad. En esos tres días se reunieron en Cáceres representantes de toda la comunidad universitaria (estudiantado, personal docente e investigador, y personal técnico de gestión, administración y servicios), con un único objetivo: el debate y aprobación de los nuevos Estatutos de la UEx.

Los estatutos de una universidad son la ‘Constitución’ de la institución, esto es, la norma básica que establece sus fines, funciones, competencias y principios orientadores, así como el marco que ha de regir el posterior desarrollo normativo para el correcto desempeño de la docencia, la investigación y la transferencia del conocimiento. Los últimos estatutos de la UEx fueron aprobados en 2003 y modificados parcialmente en 2010. Por tanto, después de 15 años sin cambios en el texto, y con la entrada en vigor de una nueva ley estatal de universidad (LOSU) en el año 2023, se hacía perentoria la redacción de unos nuevos estatutos. Para ello, una comisión formada por 12 representantes de toda la comunidad universitaria elegida por y entre los miembros del Claustro, y presidida por el Rector (quien delegó en el Secretario General), ha trabajado con ímpetu durante más de dos años en la redacción de un texto que, tras un periodo de consulta pública y otro de presentación de enmiendas, se ha llevado al pleno del Claustro para su debate y aprobación final.

Estos nuevos Estatutos se han redactado para propiciar su adaptación e integración en el sistema universitario estatal vigente, con una decidida perspectiva de futuro y continuidad. Los principales ejes de la reforma tratan de garantizar que, tanto la docencia e investigación, como la gestión y administración universitarias, se ajusten a los principios básicos que rigen el sector público, buscando servir al interés general con objetividad, mérito y capacidad. Así, la norma pretende asegurar una universidad al servicio de la comunidad que la integra y de la ciudadanía en general, mediante una gestión académica y administrativa honesta, eficiente y cercana; sin discriminación alguna, ni intereses privados, priorizando el bien común de la institución y la sociedad. En definitiva, estos Estatutos aspiran a que la UEx continúe contribuyendo de forma significativa y permanente al progreso de la sociedad extremeña, facilitando a toda su ciudadanía el acceso a una educación superior pública de contrastada calidad.

Los claustrales acreditados (227 de un total de 303) debatieron durante tres días las 149 enmiendas presentadas al texto inicial redactado por la comisión delegada encargada de la elaboración de los Estatutos de la UEx. El debate de las enmiendas fue muy intenso por momentos, con una argumentación sólida en las intervenciones y, lo más relevante, primando siempre el respecto y cordialidad entre todos los ponentes. Los participantes en este Claustro hemos asistido a un magnífico ejercicio democrático de exposición de ideas para mejorar la norma básica que regirá la universidad durante los próximos años, muchas de las cuales se han aprobado e incorporado al texto original. Tengo que decir bien alto que hemos dado un gran ejemplo de lo que debe ser un debate intelectual riguroso y respetuoso, en definitiva, una magnífica lección magistral universitaria. Lástima que se la hayan perdido nuestros dirigentes políticos, porque hubiera sido un buen referente para intentar eliminar la elevada confrontación y polarización existentes en la actualidad, promoviendo la altura de miras para lograr acuerdos por encima de los intereses partidistas.

Los nuevos Estatutos de la UEx fueron aprobados por una amplia mayoría de los presentes en el cierre del Claustro (84 votos favorables, 1 desfavorable, y 20 en blanco), y permitirán a la institución pública abordar los restos que suponen ofrecer a la sociedad una educación superior de excelencia adaptada a los tiempos. No obstante, esta norma básica puede ser papel mojado si desde las instituciones autonómicas de gobierno no se aportan los medios necesarios. Así, los máximos responsables de la Junta de Extremadura resultantes de los comicios del 21 de diciembre deben poner en marcha, sin dilación, la normativa aprobada por la asamblea para establecer una financiación estable y suficiente de la UEx, garantizando unos fondos mínimos que cubran sus necesidades básicas sin incurrir en asfixiantes déficits, y que permitan una planificación de objetivos a medio y largo plazo de la institución. La UEx necesita el compromiso inquebrantable del gobierno regional, sea del color político que sea, debiendo estar acompañado este compromiso de hechos tangibles. Señoras y señores que llevarán el timón de la región dentro de unas semanas: el futuro de la UEx es el futuro de la región.

*Manuel Antón Martínez es catedrático de Universidad y representante del personal docente e investigador en la Comisión delegada para la elaboración de los Estatutos.

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