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Opinión

Extremadura merece respeto

A los políticos les sobra soberbia y les falta humildad

Óscar Fernández Calle y María Guardiola

Óscar Fernández Calle y María Guardiola

A los políticos les sobra soberbia y les falta humildad, que la democracia no es, ni con mucho, solo convocar elecciones. Cuando no se alcanzan los acuerdos necesarios o cuando se pierden, no vale atrincherarse en el poder, ni tampoco tirar de elecciones a ver si así cambia el escenario, porque puede cambiar, o no. ¿Y entonces? En esta tierra acabamos de asistir al problema: Guardiola anticipa elecciones porque no podía sacar adelante los presupuestos y ahora el panorama es muy similar. ¿Otra vez elecciones? Lo digo porque las elecciones cuestan mucho dinero y, además, agotan a los electores cuando estos ven la incapacidad de sus representantes para entender lo que ellos les mandatan con su voto, que no es, desde luego, que no haya manera de gobernar.

Llegados a este punto, convendría que los políticos, cuando de manera palmaria han demostrado su incapacidad para llegar a acuerdos, convocasen elecciones, pero tuviesen la dignidad de no presentarse ellos, porque es en ellos, en esta democracia donde la ideología casi ha desaparecido, donde radica el problema por los egos de los cabezas de lista y de los líderes nacionales, que, en su mediocridad, se aferran a la poltrona del poder porque fuera la vida es muy difícil, que bien lo sabemos los demás.

Y justo es a los demás a quienes han de mejorarnos la vida, por lo que las campañas electorales debieran presentar cómo harían para producir esa mejoría. Pero no, y lo acabamos de ver en Extremadura. ¿Qué se ha hablado de los transportes? ¿Qué de los incendios aún casi humeantes? ¿Qué de la central de Almaraz? ¿Qué de la deficiente financiación? ¿Qué de la despoblación? ¿Qué de la falta de tejido industrial? ¿Qué del sector primario? Y de la sanidad y la educación, ¿qué? Nada.

Aquí han hablado de ellos mismos, de sus problemas, y mucho más de quienes ni siquiera se presentaban a las elecciones y que hasta ignoran casi todo de esta tierra, como el hermano de Sánchez, Feijoó, que confunde al fundador de los benedictinos, san Benito, con el bonito pueblo pacense Don Benito, Abascal, disfrazado de montaraz terrateniente con olor a naftalina, y hasta de Ayuso, que preside la Comunidad de Madrid. Pero de los problemas cotidianos de los extremeños y de cómo solucionarlos ni una palabra. Entonces, ¿para qué se ha ido a elecciones?

Utilizar Extremadura como laboratorio para testar las posibilidades de acabar con el sanchismo en unas elecciones generales, anticipadas o no, como me temo que se hará en Aragón, Castilla y León y Andalucía, donde tampoco se hablará de los problemas ciudadanos, es una irresponsabilidad, un menoscabo de la democracia, un desprecio a los habitantes y, por encima de todo, una falta de respeto a las tierras extremeñas. Que vayan tomando nota aragoneses, castellanoleoneses y andaluces, que ya saben lo que les espera.

Luis M. Esteban Martín es filólogo y escritor.

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