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Opinión | Trazos y travesías

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Una de las cosas que ha traído consigo la modernidad es el abrazo a una buena suma de tradiciones que no nos son propias. En nuestra casa, por ejemplo, le hemos abierto la chimenea a Papá Noel este invierno para que se deslice a sus anchas.

El de las barbas blancas hizo caso al llamado y, además de la bolsa de gusanitos que depositó en la escuela infantil, la mañana del 25 de diciembre había dejado también un par de regalos más para la niña en su alfombra de juegos. El que más le ha entusiasmado, para satisfacción de su lectora madre, ha sido un cuento proyectable de Los tres cerditos.

La hora de dormir se parece a ir al cine, ese lugar del que su padre y yo prescindimos desde hace dos años. Nos tumbamos en la cama, cogemos el cuento, encendemos el proyector incorporado y voi-lá: las imágenes cobran movimiento en el techo al compás de las palabras que tratamos de repetir siempre de la misma manera. A veces, a mediodía, fingimos que es de noche, bajamos todas las persianas del salón y acompasamos nuestros rituales culinarios al danzar de las diapositivas en fila.

Ahora están a punto de llegar los Reyes Magos, una costumbre que nos es menos ajena. Imagino que andarán afanados, cargando sus cabalgatas de caramelos y otros regalos con los que agasajar a nuestras criaturas. De todos modos, por si en algún momento les diera por leer el periódico, quería pedirles algo para las cartas de niños y adultos: muchos libros, ¡libros para todos!

El formato puede ser variable: de cartón, proyectable, para Kindle, de bolsillo, de tapa dura o blanda; da lo mismo. La temática tampoco es lo más relevante, pero sería estupendo que comenzásemos a recibir cuentos donde las niñas sean protagonistas narradas desde su punto de vista. Nuestras pequeñas necesitan referentes activos y positivos. Los hombres también deberían leer más obras escritas por mujeres, ampliar sus horizontes intelectuales. Deseo que todos reciban un buen cargamento de obras de filósofas españolas, para ir abriendo boca: Celia Amorós, Amelia Valcárcel, Alicia Puleo, María Zambrano…

Para nosotras, las mujeres, aparte de lecturas, sigo pidiendo más tiempo y conciencia feminista: para disfrutar sin culpa, para seguir deshaciendo el camino que nos fuere impuesto, para continuar rompiendo estereotipos. Para las que ya ejercen de escritoras, pido espacio e inspiración para seguir regalándonos más libros. Serán nuestros deseos en las cartas a los Papás Noeles y Reyes Magos futuros.

Si, a pesar de los buenos deseos, les traen carbón, alguna salida le daremos; no se preocupen.

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