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Opinión | Es decir

Lo que Vance cree

Lo dijo el vicepresidente: «Hay un nuevo sheriff en la ciudad»

Vance.

Vance. / EL PERIÓDICO

Lo dijo el vicepresidente Vance en la Conferencia de Seguridad de Múnich del año pasado: «Hay un nuevo sheriff en la ciudad». No se refería a sí mismo, desde luego, pese a la autoridad estilo western con que abroncó a Europa por «perder sus valores». Y tampoco Múnich era la ciudad. Más simple, Vance estaba en Múnich por la conferencia sobre seguridad que se celebra allí cada año desde 1963. Es verdad que la conferencia es siempre a mediados de febrero y que Vance era vicepresidente desde el día 20 de enero, pero eso solo significa que todavía no hace un año (¡cómo pasa el tiempo!), que Vance llevaba veinticinco días en el cargo cuando le pegó la bronca a Europa (el 14 de febrero) y que ya quizá entiendan algo quienes, al oírle decir: «there’s a new sheriff in town», se miraron y preguntaron: « Pero ¿de qué ciudad y de qué sheriff habla este?».

A juzgar por sus botas Tony Lama (famosas son las del expresidente Bush hijo) y las corbatas de bolo Cowboy Hat Jewerly, se comprende que Vance prefiera no llamar «presidente» a Donald Trump, sino sheriff, y que se refiera al país como ciudad. «Hay un nuevo sheriff en la ciudad». Pero, al margen de la estética del Viejo Oeste, el sheriff tiene autoridad policial y judicial: no es solo el encargado de hacer cumplir la ley, sino también de administrar prisiones y ejecutar órdenes judiciales. La del sheriff es una ley privada, por así decirlo. Y de ahí su atractivo, supuestamente. Así pues, con «un nuevo sheriff en la ciudad», el problema es justamente la ciudad, que no es «Estados Unidos», como acaba de verse en Venezuela y como se ha visto antes en Nigeria y antes en Irán y antes en Yemen. Es decir, la ciudad como metáfora, donde el presidente es el «sheriff» de una jurisdicción que no comprende únicamente su «ciudad».

El día después de ser investido presidente, Trump afirmó que debía recuperar el control del canal de Panamá: porque las tarifas son «exorbitantes», dijo ese día, y porque está «cayendo en las manos equivocadas», dijo al día siguiente sin decir China. El canal de Panamá quizá pueda esperar. No así Canadá, que es la atracción de Estados Unidos desde que Rusia le vendiera en 1867 el que es su estado número 49, Alaska. Y, para facilitar que Canadá sea un estado más de Estados Unidos, Trump sugiere comprar Groenlandia, lo que dejaría así a Canadá entre Alaska y Groenlandia y la anexión sería más fácil.

Vance no lo dijo, pero lo cree: «Hay un nuevo sheriff en Occidente». Y en todo lo que se pueda occidentalizar, claro.

Daniel Salgado es funcionario

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