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Opinión | ESPECTRÁCULOS

El matón y sus pelotas

Resulta increíble que haya todavía gente que piense que EEUU defiende la libertad y la democracia. Lo que ha hecho siempre es defender sus intereses

Rubio y Trump.

Rubio y Trump. / EL PERIÓDICO

Hay una manera infalible de averiguar si una persona es de izquierdas o de derechas. Póngale un vídeo de un policía dando golpes con la porra a un manifestante, sin más datos. Si se identifica con el policía (“¡dale fuerte!”) es de derechas; si siente compasión por el manifestante, es de izquierdas. La izquierda peca a veces de masoquista; la derecha suele ser sádica. La izquierda, por eso, en su comportamiento es incluso más cristiana, desde luego más lógica, pues tiene en cuenta que, al final, todos somos vulnerables.

Estoy seguro de que millones de personas de derechas se excitaron por la acción militar, perfectamente ejecutada, que llevó a la captura, secuestro o extracción de Maduro y su mujer Cilia Flores. Para ello, acabaron con la vida de unas cien personas, incluyendo la muerte de 32 cubanos de la escolta de Maduro. Trump siguió la acción a través de las cámaras de los soldados estadounidenses, y debió sentirse como si estuviera jugando al CallofDuty, pero matando a personas de verdad. Jóvenes cubanos que, en muchos casos, se metieron en ese trabajo para alimentar a sus familias. A Trump lo que le importa es que no hubo muertos estadounidenses y en cuanto a los muertos “latinos” da igual, para él son una raza inferior.

La oposición venezolana se despertó, como dice un dicho polaco, con la mano en el orinal, y Corina Machado (esa Premio Nobel de la Paz que aplaudía a Netanyahu, pero también la muerte de venezolanos supuestamente narcos) recibió, como dijo la periodista Lucía Méndez, una bofetada con la mano abierta. Pese a ello sigue arrastrándose detrás de Trump, que si leyera algo podría responderle lo mismo que dijo un general romano a los asesinos de Viriato: “Roma no paga a traidores”.

Resulta increíble que haya todavía gente que piense que EEUU defiende la libertad y la democracia. Lo que ha hecho siempre es defender sus intereses, incluso en la Segunda Guerra Mundial, pues el desembarco de Normandía se hizo cuando los soviéticos prácticamente habían derrotado a los nazis, pero no era cuestión de que liberasen París. A cambio EEUU ganó un mercado que inundó de sus productos, desde entonces hasta ahora, desde Coca-Cola hasta Google, Meta o Amazon. Habrá que ver con qué cara se quedan esos pelotas que siguen aplaudiendo al matón cuando les toque el turno de recibir sus bofetadas.

Mario Martín Gijón es escritor

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