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Opinión | La curiosa impertinente

Sánchez en modo resiliente

Dicen que crecen las aguas turbulentas en el subterráneo del PSOE y a nosotros todo nos parece un déja vu cansino y sin esperanza

Sánchez con Junqueras.

Sánchez con Junqueras. / Eduardo Parra - Europa Press

Sánchez maneja la política exterior sin dar explicaciones y lo mismo habla con Edmundo que con Delcy, no reconoció a Maduro ni tampoco felicitó a Corina, cambió de opinión abruptamente sobre el Sáhara y hoy se sigue postulando como contrapeso internacional contra el americano al tiempo que defiende y agradece las oscuras maniobras del oscuro Zapatero mientras guardan silencio atroz los liberados en Barajas. Utilizó Gaza cuando le convino, justificando las manifestaciones callejeras que se cargaron la Vuelta y hará todo para utilizar el espantoso momento internacional en beneficio propio, porque ha intuido que en las próximas elecciones que pretende no convocar hasta el 27, el rechazo a Trump puede ser un elemento que le favorezca, por mucho que la derecha aparezca con mayoría absoluta en todas las encuestas, que eso está por ver.

Sin hablar siquiera con Sumar, presenta un plan para Vivienda que ni Sumar aprueba y no digamos Podemos, que eso de favorecer fiscalmente a los caseros es un crimen de leso comunismo y no se lo van a aceptar los comunistas. También negocia directamente con Junqueras la financiación de la España toda, mientras encarga a su equipo de opinión sincronizada que niegue lo evidente y aproveche la escasa formación financiera de los españoles para afirmar que todas las comunidades ganan, aunque los números muestren que eso es mentira

Mientras tanto, ha empezado el año en modo resiliente a tope. Así, sin hablar siquiera con Sumar, presenta un plan para Vivienda que ni Sumar aprueba y no digamos Podemos, que eso de favorecer fiscalmente a los caseros es un crimen de leso comunismo y no se lo van a aceptar los comunistas. También negocia directamente con Junqueras la financiación de la España toda, mientras encarga a su equipo de opinión sincronizada que niegue lo evidente y aproveche la escasa formación financiera de los españoles para afirmar que todas las comunidades ganan, aunque los números muestren que eso es mentira. Gana Andalucía, dicen, porque Montero tiene que presentarse, pero Extremadura y Cantabria pierden como suelen. El PNV exige lo suyo, Junqueras alardea de todo lo que le ha sacado al gobierno y, frente a las reticencias del aún prófugo, súplica una reunión, porque para aprobar el desaguisado necesitan los votos de Junts.

Dicen que crecen las aguas turbulentas en el subterráneo del PSOE, Sevilla escribe un manifiesto donde solo firma él culpando a Sánchez del futuro ultraderechista que nos aguarda y Page estalla una vez más y un poco más. Y a nosotros todo nos parece un déja vu cansino y sin esperanza.

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