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Opinión | Espectráculos

Invitación al viaje

Las crónicas viajeras escritas por el placentino Álex Chico

Turistas en Plasencia

Turistas en Plasencia / E.P.

Hace unos cuantos años que sigo la trayectoria de Álex Chico (Plasencia, 1980), primero como poeta (lo presenté hace diez años en Cáceres, en el Aula de la Palabra dirigida por Jesús María Gómez Flores) y luego como narrador, desde su primera novela, Un hombre espera, que reseñé para la desaparecida (y añorada) revista Clarín. Chico explica su paso de la poesía a la prosa porque «maduró», aunque en realidad en su lírica yo siempre vi una tendencia hacia la prosa y la narración. Eso sí, su narrativa tiene mucho de autobiográfico y, como su poesía, gira en torno al yo del autor y sus percepciones.

La editorial Candaya ha publicado Geografía escrita, que recoge, precedidas por un prólogo del también placentino Álvaro Valverde, las crónicas de viaje escritas por Álex Chico, publicadas la mayoría de ellas en la revista Quimera, de cuya redacción ha formado parte durante más de una década. Se trata de veintitrés textos, que nos llevan por distintos lugares de Europa y América, desde Londres, Ítaca o Berlín hasta Buenos Aires, La Paz o Guayaquil. Chico forma parte de la primera generación de españoles que ha podido, gracias a los vuelos de bajo coste, viajar con facilidad sin necesidad de ser rico.

De los textos más interesantes son los dedicados a las que son las ciudades de Chico. No hay ninguno sobre Barcelona, pero es que a esta le dedicó hace poco otro libro, Barcelona, mapa infinito. Sí los hay sobre Salamanca y Granada, ciudades en las que estudió, y por supuesto sobre Plasencia, así como sobre La Vera, recorridos por la mirada sosegada, un tanto melancólica, característica del autor, bien pertrechado siempre de referentes literarios

Algunos de esos destinos me han resultado familiares, como Letra pequeña, donde narra una noche que tuvo que pasar en Praga a la espera de un tren (a mí me recordó una similar que pasé en Bratislava, de vuelta de España, cuando perdí el autobús que debía llevarme a Brno), el que trata de Berlín, o Posibilidad de una isla, sobre Malta, cuya descripción me ha recordado cuando estuvimos allí por la boda de una amiga alemana.

De los textos más interesantes son los dedicados a las que son las ciudades de Chico. No hay ninguno sobre Barcelona, pero es que a esta le dedicó hace poco otro libro, Barcelona, mapa infinito. Sí los hay sobre Salamanca y Granada, ciudades en las que estudió, y por supuesto sobre Plasencia, así como sobre La Vera, recorridos por la mirada sosegada, un tanto melancólica, característica del autor, bien pertrechado siempre de referentes literarios.

Invitación al viaje se titula uno de los poemas más célebres de Baudelaire, y eso es este libro, eso sí, no al viaje organizado, que es como la comida precocinada, sino al viaje personal, con el riesgo de perderse y el objetivo de encontrarse a uno mismo.

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