Opinión | Es decir
Para echar de menos y para lo otro
La negociación para una alternativa de izquierdas

Yolanda Díaz. / Eduardo Parra - Europa Press
El periodismo, con ganas. No es que un medio publicara el sábado que Antonio Maíllo «llama a superar Sumar y desmarcarse del PSOE» y otro repicara que Izquierda Unida «ha enseñado la puerta a Yolanda Díaz», sino que la mayoría de los medios, el domingo, reproducía textual la opinión al respecto de la vicepresidenta María Jesús Montero, incluida su tortuosa locución: «Que la izquierda del PSOE pueda ir de forma unitaria mejor será para proyectos progresistas». Esta opinión de la vicepresidenta, por cierto, periódico ha habido –pues periódico es– que la ha presentado añadiendo delante su propia opinión: «Montero bendice, en nombre del PSOE, la liquidación de Sumar». Así que entre lo que ese periódico ha antepuesto a la opinión de la vicepresidenta, por un lado, y lo que se atribuye a Maíllo, que «llama a superar Sumar», que «ha enseñado la puerta a Yolanda Díaz», por otro, parece que la noticia o era de esperar, una cuestión de tiempo, o era lo que se esperaba, un anhelo. Y no importa ahora para qué periodismo ha sido lo que cabía esperar, antes o después, y para cuál lo que se esperaba, por fin.
Se echará de menos Sumar, «proyecto de país» destinado a «ensanchar la democracia» haciendo «cosas chulísimas». A cambio, Izquierda Unida coordinada por Maíllo puede recuperar a quienes repiten las palabras de Cayo Lara: «Me costará votar, sabiendo que ya no es Izquierda Unida». Tanto para lo uno como para lo otro, ¿será por ganas?
Izquierda Unida y el Partido Socialista, con ganas también. Por parte de Izquierda Unida, porque «Sumar, tal y como lo conocemos –dice Maíllo–, no es un instrumento capaz de aglutinar al conjunto de organizaciones políticas y personas conjuradas para evitar un gobierno de PP y Vox», y, planteado así, claro, Yolanda Díaz, a quien Maíllo le reconoce el mérito que tuvo de articular en 2023 su propia propuesta política, tendría que pasar un proceso de primarias. Y por parte del Partido Socialista, porque «sin una izquierda a su izquierda unida –ensaya la vicepresidenta Montero–, que se pueda reordenar, que pueda acudir juntas [sic], que pueda ir de forma unitaria a unas elecciones», al Partido Socialista le conviene reeditar una alianza parlamentaria como la que tuvo con Unidas Podemos. Resumiendo, Díaz es el impedimento principal para la reunificación de los partidos a la izquierda del Partido Socialista, y la caída de Díaz es el objetivo nunca disimulado de Podemos. Y tampoco importa ahora para cuál es el impedimento y para cuál la caída.
Se echará de menos Sumar, «proyecto de país» destinado a «ensanchar la democracia» haciendo «cosas chulísimas». A cambio, Izquierda Unida coordinada por Maíllo puede recuperar a quienes repiten las palabras de Cayo Lara: «Me costará votar, sabiendo que ya no es Izquierda Unida». Tanto para lo uno como para lo otro, ¿será por ganas?
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