Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Zona Zero

Educados en la sinvergonzonería

La falta de educación se ha convertido en moneda de cambio. El mundo se llena de pillastres que se zafan de los problemas cuando todo se puede arreglar hablando

Control de tráfico por semáforos en Cáceres.

Control de tráfico por semáforos en Cáceres. / E. P.

La semana estaba cediendo al paso a un peatón en un paso de cebra de la avenida Isabel de Moctezuma. Eran las cuatro de la tarde y no había mucha circulación. En ese momento, una conductora muy joven con un vehículo de alta gama me golpea por detrás. Circulaba a una velocidad inadecuada. Pega un frenazo. Me alcanzó por detrás y sentí el golpe. Paré el vehículo, puse las luces de emergencia y me dirigí a ella.

Antes incluso de que bajara la ventanilla ya empezó a hacer aspavientos y anegar con la cabeza y la mano ostensiblemente. Le di lo primero las buenas tardes. Ella no respondió a la fórmula de cortesía.

«No te he dado, no te he dado», respondía sin cesar. Le dije que por lo menos bajara y comprobáramos los daños. Es una muchacha de apenas 20 años. Me argumenta que su coche tiene un potente sistema de seguridad que impide este tipo de alcances. Le pido que al menos me dé sus datos. Hace un gesto de desprecio y vuelve al vehículo y se va. Al no haber daños pienso que es absurdo llamar a la policía y perder tiempo. Debí haber hecho una foto a los dos coches. La conductora no solo asumió la responsabilidad, sino que negó lo evidente.

No estamos hablando solo de un coche rozado o de un parte de seguros. Estamos hablando de civismo. Al día siguiente tuve que hacer un imprevisto viaje por carretera. En mitad del mismo escuché un sonido raro. Paré en una gasolinera en Almendralejo y, sorpresa, en los bajos del coche hay desprendida una pieza. No se trata de dinero, se trata de que hemos educado a los jóvenes en la sinvergonzonería, en no asumir errores. Esa impunidad cotidiana, ese «sálvese quien pueda», erosiona algo mucho más valioso que un guardabarros: la confianza mínima que nos permite convivir.

Tracking Pixel Contents