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Opinión | La curiosa impertinente

Saber qué ha pasado

Aunque la verdad no devolverá la vida a las víctimas, tiene que llegar con total transparencia y no como con el apagón

Iryo accidentado

Iryo accidentado / Joaquin Corchero - Europa Press

2026 empieza desastroso y cuando hubiera sido tan justo y necesario - la vida es injusta y la muerte más- que una buena noticia desplazara a la escalada de ignominias y bravuconería con que el espantoso Trump castiga al mundo, a la hora deprimente de color azul metalizado de la tarde que precede al lunes, embiste la catástrofe en pequeñas dosis que desde el primer: - Ha descarrilado un tren en Córdoba - inducía irremediablemente a intuir lo peor. - Y parece que hay dos muertos. - Un AVE- Madre mía, un AVE, con lo seguros que son esos trenes- Que eran, dirás-

Luego la noche va completando el cuadro del desastre: La siniestra coincidencia del descarrilamiento con un tren en dirección contraria, a la misma hora, en la misma vía y el paraje de difícil acceso. A la desinformación y el desconcierto del principio, como la del guardia civil al que apremiaba Matías Prats y que solo podía confirmar que había muertos y heridos, siguieron las peores noticias: un escenario más propio de una catástrofe aérea y el horror de los primeros, como el alcalde que relataba aterrado lo que nunca podrá olvidar.

Entre las voces que exigen no politizar la tragedia, las que pensamos que ahora es el momento del luto, de la empatía, del rezo y del homenaje

Ayer todavía había cuerpos sin rescatar y aunque la solidaridad es enorme, mucho mayor es el dolor. Sánchez promete que se sabrá lo que ha pasado pero que no se haga caso de los bulos. Puente no se plantea hoy asumir responsabilidades después de afirmar que el accidente es muy extraño, comienza el goteo de testimonios sobre incidencias, vibraciones terroríficas en la misma vía, pregunta parlamentaria, avisos del sindicato de maquinistas, malos augurios, e incluso el grito de rabia de la hermana de una víctima: ya solo me queda sobrevivir.

Y entre las voces que exigen no politizar la tragedia, las que pensamos que ahora es el momento del luto, de la empatía, del rezo y del homenaje. Y también que, aunque la verdad no devolverá la vida a las víctimas, tiene que llegar con total transparencia y no como con el apagón, más pronto que tarde una explicación completa del porqué y una asunción absoluta de responsabilidades.n

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