Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | La curiosa impertinente

Cesiones oportunistas

La dignidad humana exige que se regularice inmigrantes, pero debe hacerse con garantías de integración, no para aferrarse al cargo

Irene Montero

Irene Montero / Alberto Ortega - Europa Press

El gobierno encumbra hoy a Podemos del que tan alejado está desde hace tiempo, pactando con ellos una regularización exprés de más de medio millón de inmigrantes y como Junts no se lo va a consentir porque sí, los de Irene Montero se avienen a conceder a los del prófugo las transferencias de inmigración a Cataluña, con lo que allí en la catalana tierra serán soberanamente sus autoridades los que regularicen a su criterio.

Esta regularización no va a pasar por el Parlamento, aunque es cierto que se aprobó la toma en consideración y aprobación en marzo de 2024 de una Iniciativa Legislativa Popular a instancias de organizaciones religiosas, más de 700.000 firmas y con el apoyo del PP. Se mantuvo bloqueada durante todo este tiempo puede que porque los vientos en Europa soplaban muy en contra. Lo que choca es que se apruebe hoy por sorpresa, con la oposición absoluta y frontal de los sindicatos de policía y con esa apariencia de improvisación jurídica y de poco talante democrático, al esquivar su aprobación parlamentaria.

Tocaba ahora Podemos en la andadura actual de la resiliencia sin vergüenza que practica el presidente. Necesita desesperadamente aprobar los presupuestos y sus socios ya han dado sobradas muestras de que le estrujarán hasta que no quede carne en su acalaverada cara

Es evidente el oportunismo de la medida y no porque sobrevenga justo ahora en estos momentos de duelo y de búsqueda de responsabilidades que también. Ya la semana pasada Sánchez habló con el lendakari como hace días lo hizo con Junqueras para lo de la financiación singular. Tocaba ahora Podemos en la andadura actual de la resiliencia sin vergüenza que practica el presidente. Necesita desesperadamente aprobar los presupuestos y sus socios ya han dado sobradas muestras de que le estrujarán hasta que no quede carne en su acalaverada cara.

A una le parece de perlas que se regularice a inmigrantes, aunque vaya contracorriente de estos tiempos de odio y rechazo al diferente. Lo pide el cuerpo al contemplar las infames imágenes de la ICE americana. Lo exige la dignidad humana. Pero debe hacerse con garantías de integración, legalidad, justicia e igualdad. No ¡otra vez! para mantener la supervivencia política de los que se aferran al cargo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents