Opinión | A fuego lento
Si el cambio climático no existe, ¿qué narices es esto?
Asumamos de una vez por todas que hay que hacer todo lo posible por mitigar esta emergencia climática y prepararnos también para minimizar sus daños

Río Guadiana a su paso por Badajoz. / El Periódico Extremadura
Escribo estas líneas mientras estamos pendientes de los efectos de otro nuevo temporal que azota a nuestro país y especialmente a nuestra tierra. Qué quieren que les diga, pero… ¡estoy harta de escuchar que estamos viviendo fenómenos meteorológicos extremos constantemente (olas de calor, inundaciones, vendavales…) y, a la vez, discursos negacionistas que intentan hacernos creer que la emergencia climática es un cuento chino. Que si hay que acabar con el pacto verde… Que si nos sobran las normativas ambientales porque vivimos en un talibanismo ecologista… Y mientras, no tenemos calculadoras para evaluar los daños económicos y materiales derivados del caos climático que vivimos (los daños humanos no caben en ninguna calculadora).
A mí me parece una absoluta irresponsabilidad que no se vaya a la raíz del problema y asumamos de una vez por todas que hay que hacer todo lo posible por mitigar esta emergencia climática y prepararnos también para minimizar sus daños. Mientras escribo esto, los vecinos y vecinas de La Bazana y de Valuengo están desalojados de sus casas por el temor a que la presa de Valuengo colapse, debido a que la compuerta parece llevar años estropeada y no se puede desembalsar todo el agua acumulada. Un gobierno negacionista, que nunca prevería la situación que vivimos (y que los científicos nos llevaban alertando años), habría hecho caso omiso del deterioro evidente de esta presa. Y parece ser que es lo que tenemos actualmente, un gobierno que da la espalda a la más que constatada evidencia de que nos enfrentamos al mayor reto que tenemos como sociedad: el colapso climático.
Prevenir antes que lamentar
Cuando todo esto pase y escuchen ustedes a algunos avispados defender que «hay que construir más presas», pregúntense si no sería mejor invertir en mantener adecuadamente las que tenemos. Trabajar en la descolmatación de sedimentos de los embalses, que hacen que tengamos muchísima menos capacidad de almacenamiento que hace una década; estudiar la calidad de los hormigones (sí, el hormigón tiene una vida útil, aunque nos cueste creerlo); actualizar protocolos y mejorar la comunicación para que ningún trabajador ponga su vida en riesgo en caso de alertas meteorológicas.
La Junta de Extremadura tiene que ponerse a trabajar ya para prevenir el próximo fenómeno meteorológico extremo, algo de lo que ni Vox ni PP están preocupados lo más mínimo.
Negar es poner vidas en riesgo
En estos tiempos convulsos que vivimos, las políticas negacionistas son políticas que ponen vidas en juego. Hablar de eliminar el pacto verde o de cargarse las normativas ambientales nos acerca más al abismo del colapso climático. Que no nos engañen quienes hace unos siglos defenderían a pecho descubierto que la tierra era plana y denunciarían a Galileo ante la Inquisición. Que no nos hagan retroceder, porque nos jugamos la vida.
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