Opinión | Nueva sociedad, nueva política
Aragón vs. Extremadura
Continuidades y especificidades en las elecciones autonómicas

Azcón y Guardiola en una foto de archivo
El resultado de las elecciones autonómicas aragonesas muestra una continuidad consistente con el de las extremeñas, y también especificidades regionales.
Lo común es la victoria del PP, el fracaso del PSOE, el importante incremento de VOX y el ascenso de una supuesta izquierda alternativa que recoge solo una parte de la pérdida socialista. Aunque incluso en estas pautas semejantes hay algunas diferencias: el PP gana, pero perdiendo votos y escaños en Aragón, al contrario que en Extremadura; el PSOE se hunde también el 8F, pero mucho menos que el 21D; y el lugar de la supuesta izquierda alternativa lo ocupa en Aragón un partido regionalista, no uno nacional.
En cuanto a las especificidades locales, empiezan con la participación, 6,78 puntos porcentuales más en Aragón. La suma PP-PSOE en Extremadura alcanza casi las tres cuartas partes del electorado (68,87%), mientras que en Aragón apenas supera la mitad (58,55%). Vox se quedó mucho más lejos del PP en Extremadura (a 26,21 puntos) que en Aragón (16,38). Los cuatro grandes partidos extremeños (PP, PSOE, Vox, UP) concentran el 96,04% de los votos, pero en Aragón los cuatro primeros (PP, PSOE, Vox, CHa) alcanzan mucho menos (86,16%). La diversidad política aragonesa es mucho mayor, con seis partidos parlamentarios (PP, PSOE, VOX, CHa, Existe, IU-Sumar) por cuatro extremeños; incluso hay un partido extraparlamentario que estuvo a punto de entrar (SALF), otro que superó el 1% (PAR) y Podemos se quedó cerca (0,94%), mientras que en Extremadura ninguno superó el 0,8%.
La izquierda nacional sobrevive mejor cuánto más localista y tiende a situarse, toda sumada, por debajo del 40%. El incremento del espacio de la derecha tiende al 60%, muy lejos del tradicional 50%/50%. Y lo último: Guardiola es líder en Extremadura, Azcón en Aragón, no.
La fusión de lo común y de lo dispar permite llegar a algunas conclusiones bastante claras.
La primera es que el sanchismo está herido de muerte pero no muerto, porque Alegría era mucho más identificable con Sánchez que Gallardo, y ha obtenido un resultado bastante mejor (ha perdido 8,88 puntos menos y 5 escaños menos); como ya dije en su momento, en Extremadura se unieron el antisanchismo, muchas décadas de gobiernos abusivos del PSOE, y un mal candidato que además estaba procesado. La segunda es que VoX es ahora mismo el partido más estable, creciente y en sintonía con quienes desean que algo cambie. A pesar de las diferencias entre ambas CCAA, sus resultados son muy semejantes (17,88% en Extremadura, 16,90% en Aragón).
La tercera es que la izquierda alternativa nacional extremeña (UP) solo logró recuperar 17.705 de los 107.389 votos perdidos por el PSOE (16,49%), mientras que los 29.712 nuevos votos de la izquierda regionalista aragonesa (CHa) son el 77% de los 38.553 perdidos por el PSOE.
En resumen: una fragilización de lo que fue la izquierda nacional, que sobrevive mejor cuánto más localista, y que tiende a situarse, toda sumada, por debajo del 40%, y un incremento del espacio de la derecha por su derecha, que tiende al 60%, muy lejos del tradicional 50%/50%. Y lo último: Guardiola es líder en Extremadura, Azcón en Aragón, no.
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