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Opinión | Es decir

Vox, asistido por el Partido Popular y viceversa

Santiago Abascal

Santiago Abascal

Con los resultados del domingo en Aragón y los de diciembre en Extremadura, parece ir cumpliéndose la predicción de las victorias consecutivas del Partido Popular, el efecto dominó por el que iría ganando en todas las comunidades autónomas, una tras otra, hasta hacerse con el gobierno en todas, o en la mayoría, como ya lo hiciera de golpe en las generales del 23 de julio de 2023. Y, simultáneamente, también las victorias de Vox, que están en función de las derrotas o al menos los chascos del Partido Popular, como prueban estas dos primeras convocatorias electorales, las dos fallidas: la del domingo en Aragón, anticipada en más de un año debido al bloqueo presupuestario que supuso la ruptura de Vox, y la de diciembre en Extremadura, cuando María Guardiola creyó que podía medirse con Vox, lograr mayoría absoluta y gobernar en solitario. En ambos casos, Vox ha subido: de 7 a 14 escaños en Aragón y de 5 a 11 en Extremadura. Son victorias simultáneas.

La precipitación del presidente de la Junta de Castilla y León anticipa lo que tendrá que hacer Alberto Núñez Feijóo si quiere ser presidente del Gobierno: darle el sí a Vox

Sin duda, en Castilla y León es seguro, dada la tradición –más bien la norma: 38 años seguidos– que Alfonso Fernández Mañueco, el próximo 15 de marzo, revalide sus votos. Y lo mismo se espera en Andalucía en junio, un domingo «limpio», según ha aclarado Juan Manuel Moreno Bonilla, «para sortear las fiestas de primavera, que en Andalucía hay mucha romería». Las demás comunidades, si tienen la suerte de no haber leído La contagion du meurtre (1895), puede que no les dé por imitar y no hagan lo mismo, sino que se libren de cumplir la predicción. No solo. Con suerte, también desoigan el oráculo de que lo que se vota en Aragón es como lo que se vota en Ohio. (O lo que se votaba, por cierto, porque en Estados Unidos se rompió la racha en 2020, cuando Donald Trump ganó en Ohio y el presidente elegido fue Joe Biden. ¿En Aragón en 2026?)

Paralelamente a la predicción de que el Partido Popular iría ganando en todas las comunidades, también va cumpliéndose la de que no podrá gobernar sin Vox. De ahí que Fernández Mañueco, a más de un mes de las elecciones, se haya apresurado a advertir a Vox de que cualquier pacto debe ser «un compromiso de cuatro años». Evidentemente, aún es pronto para hablar de Aragón y, por supuesto, de Andalucía y, más aún, del resto. Pero la precipitación del presidente de la Junta de Castilla y León anticipa lo que tendrá que hacer Alberto Núñez Feijóo si quiere ser presidente del Gobierno: darle el sí a Vox.

En otras palabras, el suicidio asistido de la derecha.

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