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Opinión | Es decir

Extremadura tendría 54 días más

De aquel polvo que Guardiola quiso sacudirse en diciembre, este lodo ahora para ser de nuevo presidenta

El presidente de Vox, Santiago Abascal.

El presidente de Vox, Santiago Abascal. / EFE/Nacho Gallego

El propósito de María Guardiola al convocar elecciones anticipadas no fue otro que sacudirse el polvo de Vox, que es alérgeno. Pero se lo impidió la mayoría absoluta que anhelaba y creía posible. Y que le malogró Vox, irónicamente: si la causa del adelanto electoral fue Vox, los seis escaños en los que Guardiola había puesto la esperanza de alcanzar la mayoría absoluta para poder desempolvarse de Vox los obtuvo Vox, sumándolos a los cinco que ya tenía. San Juan de la Cruz entendería (perdonaría) esto: «En un especioso trance, / y no de esperanza falta, / voló tan alta, tan alta, / que a la caza no dio alcance».

En Extremadura, qué titular, qué desgracia, se fraguó el próximo Gobierno de España

Y el propósito del adelanto electoral fue muy a propósito, aunque se tratara de motas de polvo, cinco entonces (hoy son más, mas polvo son), porque Vox es algo que hay que soportar. Lo fue, en 2023, en el sentido de transigir o tolerar, para que Guardiola fuera presidenta. Y, después de la investidura, y hasta julio de 2024 en que renunció a seguir apuntalando y beneficiándose de los gobiernos del PP, soportar a Vox era sobrellevar y llevar a cabo lo pactado para la investidura, es decir, cumplir los compromisos, encajando, aprobando y hasta defendiendo sus propuestas, no ya a favor de la caza, por ejemplo, que esa tenía y tiene un pase, sin duda, sino en contra del feminismo, que no tiene ninguno.

El caso es que de aquel polvo que Guardiola quiso sacudirse en diciembre, este lodo ahora para ser de nuevo presidenta. Porque Santiago Abascal (hasta ahora Vox) no quiere saber nada de «esa señora», como la llama. De ahí que la dirección nacional del PP ya supervise, vía Miguel Tellado y Marta Varela, las negociaciones no de cada pacto regional con Vox (Abascal, perdón) sino de cada coalición de gobierno con él, en un ensayo autonómico para las generales. Y el primer banco de pruebas es Extremadura, así que ya debería haber algo hoy, pues mañana es la primera votación y, de no ser elegida Guardiola por mayoría absoluta, la segunda será el viernes, y a partir de ahí, si Vox vota en contra en vez de abstenerse, Extremadura tendría 54 días más de… De nada, en realidad.

En su acaudillamiento (sigue la purga, ahora de dirigentes), Abascal prescinde de Vox, que fue la marca registrada para condescender con la democracia. ¿Puede el PP, a fin de no perder Extremadura, prescindir de Guardiola? Aunque así sea, ya no será gobernar gracias a Abascal, sino con Abascal. ¿Por fin?

En Extremadura, qué titular, qué desgracia, se fraguó el próximo Gobierno de España.

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