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Opinión | Editorial

Los verdaderos perdedores de la investidura no ocupan escaños

El fracaso de la investidura perjudica a todos los extremeños y paraliza Extremadura en un momento de enorme incertidumbre internacional

Vídeo | Tercera sesión del debate de investidura de María Guardiola

Javier Cintas

Los auténticos perdedores de este bloqueo no se sientan en los escaños de la Asamblea. Están fuera de ellos. Son quienes se preparan para unas oposiciones, quienes intentan sacar adelante un negocio o quienes atienden cada día a otros ciudadanos mientras estiran unos sueldos que siguen entre los más bajos de España para sostener los gastos básicos de sus hogares. También quienes afrontan hipotecas o alquileres en un mercado de vivienda cada vez más exigente, cuando no directamente inaccesible.

Y pierden todos, independientemente del partido al que hayan otorgado su confianza el pasado 21 de diciembre. También aquellos cuya desafección hacia la política les llevó ese domingo a dejar de ejercer el derecho de sufragio, conquistado tras décadas de esfuerzos por entenderse pese a los abismos ideológicos que separaban a unos y otros y que hoy parecen reabrirse.

Háganselo mirar sus señorías, en unas y otras cámaras. Porque la democracia sale cada vez más debilitada de una polarización que apenas aporta soluciones y que, más bien, empuja hacia un retroceso que nadie debería desear.

La inflación

Todo ello sucede, además, en medio del escenario internacional más incierto desde la Segunda Guerra Mundial. La escalada de precios del petróleo y del gas amenaza con trasladarse a la economía en forma de inflación y nuevas tensiones económicas. El bloqueo extremeño añade una piedra más a esa incertidumbre global, lo que puede dejar en agua de borrajas proyectos aún pendientes e inversiones llamadas a apuntalar el despegue de una comunidad que aspiraba a dejar atrás la etiqueta de atraso para situarse en la vanguardia tecnológica.

La pregunta que queda en el aire es cuánto pesó realmente el interés por Extremadura en la escasa hora en la que se resolvió el segundo pleno de investidura. Si la región estuvo en el centro de las intervenciones o si, por el contrario, se ha convertido en una pieza más dentro de un juego político de alcance nacional, como parecen indicar las proclamas lanzadas en relación con Aragón o Castilla y León.

La altura de miras de buena parte de la clase política, salvo contadas excepciones, apenas supera hoy el nivel del semisótano, siendo generosos. Hubo quien citó el viernes a Machado. Pero esta España, que dejó morir en el exilio a uno de sus grandes escritores, parece acercarse más al esperpento de Valle-Inclán que a la reflexión del poeta, una escena que Goya retrató con crudeza en su icónico ‘Duelo a garrotazos’.

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