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Opinión | Zona Zero

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Redactor especializado en branded content e información empresarial

El Chorrerón, la conexión natural

El primer Paraje Starlight de Extremadura no deja indiferente ni al viajero diurno ni al nocturno. Es uno de esos espacios que conmueven con su mera contemplación

El Chorrerón, en la dehesa boyal de Moraleja.

El Chorrerón, en la dehesa boyal de Moraleja. / Juan José Ventura

A veces sentirse en plena conexión con la naturaleza es mucho más fácil de lo que uno piensa. Todavía me quedan miles de paisajes y paisanajes de la región por descubrir. Cuando llegas a ellos parece llevan toda la vida esperando la luz de tu mirada. Eso me ha pasado con El Chorrerón, en plena dehesa boyal de Moraleja. El municipio estaba el pasado sábado en plena ebullición por una fiesta campera para recaudar dineros para las Fiestas de San Buenaventura. Sin embargo, no iba buscando el fragor de la música o la contemplación de las vacas. Me guiaba la curiosidad por conocer El Chorrerón, enclave del que me habían hablado por su hermosa cascada y por sus cielos límpidos.

El primer Paraje Starlight de Extremadura no defrauda, como tampoco lo hace nunca la Sierra de Gata en ninguno de sus recovecos. A él se puede llegar haciendo una ruta a pie que se inicia por el paseo fluvial del río Rivera de Gata y que se ha bautizado como Corredor Verde. También se puede llegar en coche y está muy bien señalizado hasta llegar al molino y puente de El Chorrerón. Te reciben unos chozos ornamentados con pinturas de las especies ornitológicas de la zona y también hay un rudimentario mirador celeste.

Entonces le llega el turno a la tierra, que habla a través de ese molino antiguo, trasunto de épocas donde el hombre se entendía con el entorno sin arrasarlo ni esquilmarlo. Se llega hasta él cruzando un puente mientras escuchas la fuerza del Árrago en su discurrir por las milenarias piedras graníticas. Sospechas que te aguarda una maravilla detrás. Aunque no es muy complicado, hay que discurrir por un batolito para colocarse frente a El Chorrerón, cuyas aguas bajan estos días encrespadas. La profusión de fauna y esta primavera anticipada te envuelve en una atmósfera parecida al del Caminante sobre el Mar de Nubes, de Caspar David Friedrich. No había nadie más disfrutando de aquel remanso de belleza. Fue una mañana luminosa. Dicen que de noche es cuando El Chorrerón adquiere el máximo esplendor. Este verano volveremos para comprobarlo in situ.

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