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Opinión | LA FÓRMULA COMPARTIDA

Piedad Álvarez

Piedad Álvarez

Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en Extremadura

Rigor frente a improvisación

El nombramiento de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero del Gobierno es una apuesta clara del Ejecutivo por el conocimiento, el rigor y la gestión frente al ruido y la improvisación

Carlos Cuerpo tras tomar posesión como vicepresidente del Gobierno de España posa junto a María Jesús Montero.

Carlos Cuerpo tras tomar posesión como vicepresidente del Gobierno de España posa junto a María Jesús Montero. / Mariscal / Efe

En política hay momentos que no solo marcan una etapa, sino que definen con claridad qué modelo de país se quiere construir y quién está dispuesto a asumir la responsabilidad de hacerlo. El reciente nombramiento de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero del Gobierno de España no es únicamente un reconocimiento al talento y la solvencia de un servidor público, es una apuesta clara del Ejecutivo por el conocimiento, el rigor y la gestión frente al ruido y la improvisación.

Para Extremadura, este nombramiento tiene además un valor añadido. Supone contar con una voz cualificada, conocedora de la realidad territorial y sensible a los desafíos estructurales de regiones como la nuestra, en el núcleo de toma de decisiones del Estado en un contexto de incertidumbre internacional y tensiones económicas.

Respuesta del Gobierno

Porque hoy la política no puede limitarse a declaraciones o gestos simbólicos. Hoy la política se mide en capacidad de respuesta. Y ahí es donde el Gobierno de España ha demostrado estar a la altura. Frente a una crisis internacional derivada de una guerra injusta en Oriente Medio, el Ejecutivo ha desplegado el mayor escudo social y económico de Europa, movilizando 5.000 millones de euros para proteger a 20 millones de hogares y 3 millones de empresas. Medidas concretas como reducciones fiscales en la electricidad de hasta el 60%, rebajas en los carburantes, ayudas directas a sectores estratégicos y mecanismos de control para garantizar que los recursos públicos llegan donde deben llegar.

Esta respuesta obedece a una forma de entender la gestión pública basada en la protección de la mayoría social y en la convicción de que el Estado debe ser un activo en momentos de crisis. Es, en definitiva, la política que no mira hacia otro lado.

Parálisis en Extremadura

Este esfuerzo contrasta de manera preocupante con la situación en Extremadura. El gobierno en funciones de Guardiola atraviesa desde hace meses una etapa de parálisis que empieza a tener consecuencias visibles. La ausencia de medidas, la falta de iniciativa y la inacción ante problemas urgentes dibujan un escenario que no responde a las necesidades reales de la ciudadanía.

Transporte escolar

El caso del transporte escolar es especialmente significativo. El sector ha advertido del riesgo real de interrupción del servicio si continúa la escalada de los costes energéticos y no se arbitran medidas complementarias a las del Gobierno por parte de la Junta.

Hablamos del acceso a la educación en el medio rural, de la cohesión territorial y de la igualdad de oportunidades. Hablamos de miles de familias extremeñas que dependen de este servicio para poder conciliar y garantizar el futuro de sus hijos e hijas. Ante esta situación, resulta difícil de comprender que el Ejecutivo en funciones de Guardiola no haya articulado una respuesta propia mientras el Gobierno de España ha hecho su parte, reduciendo el precio de los combustibles y activando ayudas directas.

Dos modelos

Aquí es donde se evidencian dos modelos claramente diferenciados. Por un lado, un Gobierno que actúa, que anticipa y que entiende la política como una herramienta para proteger a la ciudadanía. Por otro, una administración que parece instalada en la espera, condicionada por cálculos partidistas y alejada de los problemas cotidianos de la gente.

El camino que funciona es el que se hace cargo de los problemas. Y ese es, precisamente, el nivel de exigencia que Extremadura no solo merece, sino que debe empezar a reclamar con firmeza frente a quienes no están a la altura.

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