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Opinión | La curiosa impertinente

Claudia y los libros de trenes

Al menos alguien hizo algo intelectual en aquel carajal de sexo, enchufes y dispendios pagados con nuestro dinero

La exempleada de Logirail Claudia Montes, a su llegada al Tribunal Supremo para declarar como testigo.

La exempleada de Logirail Claudia Montes, a su llegada al Tribunal Supremo para declarar como testigo. / Alberto Ortega / Europa Press

Como soy mayor pero no estúpida, el otro día intenté sacar un billete Cáceres-Madrid en la web de RENFE. Me fue imposible y, aunque se debiera a mi reconocida aunque combatida a diario incompetencia digital, numerosos amigos y conocidos jóvenes coincidían en que a ellos les había pasado lo mismo. Tan incompetente no soy, porque conseguí billete – carísimo- en bus, pues la página de Avanza es una cosa normal de esas que con pinchar, continuar y pagar con tarjeta te manda el ticket a tu correo, tan sencillo como comprar una entrada en Multicines Cáceres.

Pero con los trenes todo es complicado, desde llegar puntual a que circulen estos con normalidad, pasando por sacar un billete en línea o salir a la calle de la estación de Atocha. A lo mejor por eso, porque ya entonces funcionaban como el orto, Claudia Montes la amiga de Ábalos, virtual porque le ayudaba a culturizarse políticamente y no la miraba mal ni le metía miedo como Koldo, se aplicó en su trabajo y aunque no iba a su puesto, pues la tenían cara a la pared y sin ordenador, que ella no es mayor ni tampoco idiota y le mola la informática, acudía a la biblioteca cada día para leer libros de trenes.

Severamente se sorprendió el interrogador por que hiciera eso en horario de trabajo pero una, que ama los libros, justifica a Claudia, que en lugar de protestar se dedicó a ilustrarse. ¿Qué leería la ex mis? ¿Se deleitaría con novelas de suspense como 'Asesinato en el Oriente Exprés', 'Extraños en un tren' o 'La chica del tren'? ¿Preferiría relatos cortos como 'El tren de las tres y diez', historias reales como 'El maquinista de la general', o narraciones profundas y terribles como 'El tren llegó puntual'?

Suertuda Claudia que en tiempos del antecesor de Óscar Puente, ministro actual de transportes que funcionan trágicamente mal, gracias a un enchufe que nunca le confesó Jose, pudo deleitarse con Agatha Christie, Milan Kundera o Patricia Higshmith. Al menos alguien hizo algo intelectual en aquel carajal de sexo, enchufes y dispendios pagados con nuestro dinero.

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