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Opinión | Tribuna

Las Infecciones de Transmisión Sexual también son cosa nuestra

Los datos más recientes confirman un aumento sostenido de clamidia, gonorrea y sífilis, sobre todo entre la población joven

Personal técnico de un laboratorio prepara muestras para analizar.

Personal técnico de un laboratorio prepara muestras para analizar. / EFE/ Javier Cebollada

En España, las Infecciones de Transmisión Sexual hace tiempo que dejaron de ser un problema menor. Los datos más recientes confirman un aumento sostenido de clamidia, gonorrea y sífilis, sobre todo entre la población joven. Durante demasiado tiempo, las infecciones de transmisión sexual se han vivido en silencio. Con vergüenza. Con miedo. A veces incluso con la falsa sensación de que eran un problema lejano, propio de otros lugares, de otras personas o de otras vidas. Pero basta asomarse a una consulta de Atención Primaria para comprobar que no es así. Las infecciones de transmisión sexual, las conocidas ITS, están aquí. Y también están creciendo en Extremadura.

Cuando hablamos de ITS, hablamos de infecciones como la clamidia, la gonorrea o la sífilis. Nombres que muchos creen antiguos o poco frecuentes, pero que forman parte de una realidad muy actual. La guía de consenso publicada en abril de 2026 recuerda algo básico: su principal vía de adquisición es la sexual. Pero lo más importante no es esa definición, sino lo que viene después: muchas de estas infecciones no dan síntomas claros al principio, pueden pasar desapercibidas durante un tiempo y seguir transmitiéndose sin que la persona lo sepa.

Ese es uno de los grandes problemas. Seguimos asociando estas infecciones a síntomas llamativas, cuando en realidad muchas veces no duelen, no alarman y no obligan a parar nuestras rutinas. La clamidia puede estar presente sin apenas dar la cara. La sífilis puede confundirse con otros problemas de salud. Y la gonorrea preocupa además por el reto creciente de las resistencias a los antibióticos, convirtiéndola en un desafío médico creciente, lo que obliga a afinar el diagnóstico y a tratar con criterio. Ya no basta con intuir: hay que diagnosticar bien, estudiar contactos y acompañar al paciente con normalidad y rigor.

Datos regionales

En Extremadura no podemos pensar que esto no va con nosotros. Los datos regionales muestran una tendencia ascendente en las infecciones bacterianas de transmisión sexual. En Extremadura, hasta la semana 51 de 2025, se habían notificado 609 casos de las principales ITS bacterianas: 260 de clamidia, 141 de gonococia y 208 de sífilis. Son cifras que no deben usarse para alarmar, pero sí para “despertar”. Porque detrás de cada número hay personas, parejas, familias, dudas no consultadas y diagnósticos que muchas veces llegan más tarde de lo deseable.

Y aquí entra en juego algo esencial para los ciudadanos de nuestra tierra: la Atención Primaria. En una comunidad extensa, dispersa y muy pegada a sus pueblos, el centro de salud y los consultorios médicos sigue siendo el lugar más cercano, más accesible y más humano del sistema sanitario público. También debe serlo para la salud sexual. La consulta del médico o de la enfermera de familia tiene que ser un espacio donde una persona pueda contar que tiene escozor al orinar, una secreción, una úlcera, un ganglio, un sangrado raro o “simplemente” una preocupación tras una relación sexual de riesgo, sin sentirse juzgado.

El obstáculo del estigma

Porque ese sigue siendo otro de los grandes obstáculos: el estigma. A mucha gente le cuesta pedir ayuda no por falta de síntomas, sino por miedo al qué dirán. Y eso, en una región cercana como la nuestra, donde muchas veces todos creemos conocernos, pesa todavía más. Pero una ITS no define a nadie. No es un castigo ni una etiqueta moral. Es un problema de saludpública. Y como cualquier problema de salud, mejora cuando se consulta a tiempo, se estudia bien y se trata de forma adecuada.

Tenemos herramientas para hacerlo. Hay pruebas diagnósticas fiables y tratamientos eficaces. Lo que falta muchas veces no es medicina, sino tiempo para llegar, confianza para preguntar y naturalidad para hablar. Por eso necesitamos menos moralina y más educación sanitaria útil. Más información clara en institutos y colegios, en familias, en medios de comunicación y en las consultas. Más prevención real. Más preservativo. Más participación comunitaria. Más salud pública de proximidad.

Los padres también tenemos un papel fundamental en la prevención de las infecciones de transmisión sexual. Informar a nuestros hijos no significa alarmarlos, sino hablar con naturalidad, sin juicios y con información clara y adaptada a su edad.Cuando un adolescente siente que puede preguntar sin vergüenza, es más fácil que tome decisiones responsables, que identifique situaciones de riesgo y que pida ayuda si la necesita. Educar bien no es adelantar problemas: es proteger mejor.

Hablar de infecciones de transmisión sexual no es exagerar. Es cuidar. Y cuidar, en Extremadura, también significa esto: escuchar sin juzgar, diagnosticar pronto, tratar bien y entender de una vez que las ITS no son un problema ajeno. Son, también, cosa nuestra.

  • Luis Tobajas Belvís es Médico de Familia y Secretario del Colegio de Médicos de Cáceres.
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