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Opinión | Editorial

Extremadura reconoce el turismo que ya mueve al futuro y es orgullo regional

La décima edición de los Premios Turismo de El Periódico Extremadura consolida una mirada regional sobre un sector clave para generar economía, identidad, empleo y proyección exterior

Vídeo | Piornal celebra una década de premios al turismo extremeño con una gran gala

Carlos Gil

Extremadura ha aprendido a reivindicarse. Buen ejemplo de ello es el turismo, que durante demasiado tiempo apareció en el debate público como una posibilidad aplazada, una promesa asociada a la belleza del territorio, a la calidad de vida o a la autenticidad de sus pueblos. Pero en la actualidad, el turismo es ya un sector estratégico para la economía regional, no solo por lo que aporta a hoteles, restaurantes, alojamientos rurales, guías, agencias o empresas de experiencias, sino por su capacidad para generar actividad en municipios donde cada visitante es fundamental.

En Extremadura, hablar de turismo es hablar de empleo, de comercio local, de producto agroalimentario, de cultura, de rehabilitación patrimonial, de movilidad, de innovación y de autoestima colectiva. No basta con recibir visitantes. Hay que construir destino. Hay que ordenar, profesionalizar, promocionar y cuidar. Y hay que hacerlo sin perder lo que convierte a esta tierra en un lugar distinto: la escala humana, el patrimonio vivo, la naturaleza, la gastronomía y una forma de hospitalidad que no se puede impostar.

La décima edición de los Premios Turismo de El Periódico Extremadura han tenido, por ello, un valor especial. Diez años no son solo una cifra redonda. Son una trayectoria. Son una forma de decir que el turismo merece seguimiento, análisis, reconocimiento público y exigencia. Desde estos premios, este diario ha querido acompañar la evolución de un sector que ha pasado de reivindicar su potencial a demostrarlo con proyectos concretos, empresas consolidadas y destinos capaces de competir desde la singularidad.

La gala del pasado jueves en la Hospedería La Serrana, en Piornal, resume también esa idea de territorio. No es un escenario neutro. Es una elección coherente con una Extremadura que debe crecer desde sus pueblos, sus comarcas y sus espacios de identidad. Allí, con la directora de Prensa Ibérica en Extremadura, María Ortiz, como anfitriona, y en presencia del consejero de Cultura, Turismo y Deportes, Laureano León; el alcalde de Piornal, Javier Prieto, el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, y el presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales, el turismo volvió a ocupar el lugar institucional y social que merece.

Este es, más que nunca, el año de Cáceres. El premio en la categoría Turismo Extremadura reconoce a una ciudad que vive un momento de enorme carga simbólica: el 40 aniversario de su declaración como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y la mirada puesta en la Capital Europea de la Cultura 2031. Cáceres representa una de las grandes cartas de presentación de Extremadura ante España y ante el mundo.

Su conjunto monumental no es solo un decorado extraordinario. Es una economía cultural, una marca urbana, un motor de hostelería, comercio, rodajes, congresos, festivales y gastronomía. Cáceres demuestra que el patrimonio, cuando se conserva y se proyecta con inteligencia, puede convertirse en un recurso contemporáneo. La ciudad no debe vivir únicamente de su pasado, sino apoyarse en él para construir futuro.

Los galardonados de esta edición dibujan, además, una Extremadura diversa. Camping Río Jerte, en Navaconcejo, recuerda que el alojamiento turístico puede ser arraigo, empresa familiar y adaptación al paisaje. Dromo, en Badajoz, confirma que la gastronomía extremeña vive un momento de ambición y madurez, capaz de dialogar con la vanguardia sin renunciar al producto ni a la memoria. Jesús Mateos Brea demuestra desde Plasencia que el arte urbano puede ser promoción territorial, conversación pública y atractivo turístico. Termarium, en Baños de Montemayor, prueba que la historia local puede transformarse en experiencia compartida, con patrimonio, ocio, participación vecinal y hostelería.

Ese mapa importa. Porque Extremadura no puede fiar su crecimiento turístico a un único icono, ni a una única temporada, ni a una sola forma de viajar. La fortaleza está precisamente en la suma: ciudades monumentales, valles, dehesas, balnearios, campings, restaurantes, fiestas populares, rutas culturales, arte contemporáneo, pueblos con relato y empresas que arriesgan. El turismo que necesita la región es el que distribuye valor, el que alarga estancias, el que crea empleo estable y el que ayuda a que los vecinos encuentren razones para quedarse.

El Periódico Extremadura mantiene con el turismo un compromiso que va más allá de la entrega anual de unos premios. Informar sobre turismo es informar sobre desarrollo regional. Es mirar a los empresarios que abren, a los cocineros que innovan, a los ayuntamientos que programan, a las comarcas que se organizan, a los profesionales que atienden al viajero y a las instituciones que deben estar a la altura.

El turismo extremeño necesita reconocimiento, relato y ambición compartida. La X edición de los Premios Turismo de El Periódico Extremadura confirma que la región dispone de proyectos, destinos y profesionales capaces de convertir patrimonio, naturaleza, gastronomía y cultura en futuro

Ese compromiso exige cercanía, pero también criterio. Celebrar el turismo no significa ignorar sus retos: la formación, la conectividad, la calidad del empleo, la sostenibilidad, la promoción exterior, la digitalización, la coordinación institucional o la necesidad de convertir visitas en gasto real en el territorio. Precisamente porque el sector importa, debe ser contado con rigor y acompañado con una mirada constructiva.

La apuesta de Prensa Ibérica por Extremadura refuerza esa vocación. La presencia de dos cabeceras, El Periódico Extremadura y La Crónica de Badajoz, expresa una decisión editorial clara: estar en el territorio, contar sus transformaciones y contribuir a que la región disponga de medios fuertes, próximos y útiles para sus lectores. En un tiempo de ruido y fragmentación, el periodismo local y regional sigue siendo una infraestructura democrática y social.

Esa apuesta tiene especial sentido en el turismo. Porque el turismo también necesita relato. Necesita que alguien explique por qué una ciudad, un valle, un restaurante, un mural o una fiesta merecen atención. Necesita que los proyectos no se pierdan en la dispersión. Necesita que Extremadura se reconozca a sí misma antes de pedir que la reconozcan fuera.

Los Premios Turismo no son solo una fotografía de ganadores. Son una invitación a mirar hacia dónde quiere ir Extremadura. Cáceres, Camping Río Jerte, Dromo, Brea y Termarium representan caminos distintos hacia una misma conclusión: esta región tiene producto, talento, patrimonio y capacidad para crecer.

La obligación ahora es no conformarse. El turismo extremeño tiene margen para ganar dimensión económica, presencia nacional, capacidad de atracción internacional y estabilidad durante todo el año. Pero ese salto exige continuidad, colaboración público-privada y confianza en lo que somos. Diez años después, estos premios mantienen intacta su razón de ser: reconocer a quienes empujan y recordar que Extremadura no es una promesa turística. Es un destino con futuro, y ese futuro hay que trabajarlo cada día.

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