Opinión | Espectráculos
Un canacereño
"Extremadura es un lugar donde, con un poco de esfuerzo que hagas para integrarte, serás bienvenido como uno de ellos y además podrás dejar tu propia huella, tu propia marca"

Un joven ojeando libros. / EL PERIÓDICO
Confieso que, la primera vez que vi el nombre de Troy Nahumko (Edmonton, Canadá, 1973), pensé que se trataba de un seudónimo, también porque era un artículo, en la revista digital CTXT, tan polémico como acertado, sobre el carísimo fiasco de la Bienal Vargas Llosa en Cáceres. El amigo que me lo había enviado me sacó de mi engaño: el autor era un canadiense que residía y reside en nuestra ciudad desde hace muchos años (después de haber vivido en países tan exóticos como Yemen, Azerbaiyán, Libia o Laos) y que se gana la vida como profesor de inglés, además de tocar la guitarra en una banda de jazz y colaborar con frecuencia en periódicos de habla española e inglesa.
Poco después me pasé por la Librería Boxoyo para comprar el libro que Nahumko había sacado hace poco, Storiesleft in Stone. Trails and Traces in Cáceres, publicado en Canadá por la Universidad de Alberta y que ojalá se traduzca pronto al castellano. Y es que esta obra transmite una mirada única sobre nuestra ciudad y nuestra provincia, la de alguien que ya es “uno de nosotros” pero a la vez siempre puede comparar con lugares muy distintos. No en vano sus dos hijas, a las que dedica el libro, nacieron en nuestra ciudad y, como fruto de canadiense y cacereña, las llama “canacereñas”.
El libro tiene 17 capítulos, que nos llevan a distintos escenarios de nuestra ciudad y provincia, arrancando en la Cueva de Maltravieso, tan fascinante como ignorada por la mayoría de los cacereños (“allí estábamos, ante algunas de las representaciones artísticas más antiguas del planeta, y, si preguntaras a cualquiera por la calle, pocos sabrían siquiera de su existencia”), pasando por anécdotas sobre las procesiones o sobre las ventajas e inconvenientes de residir en el casco antiguo, con excursiones a la Sierra de Gata, la Vera, las Hurdes, Monfragüe o la Raya.
Me contó el librero Jaime Naranjo, amigo de Troy, que algunos canadienses han venido a Cáceres tras leer este libro, y es que este rezuma entusiasmo por nuestra región, como cuando afirma que "Extremadura es un lugar donde, con un poco de esfuerzo que hagas para integrarte, serás bienvenido como uno de ellos y además podrás dejar tu propia huella, tu propia marca" o cuando sostiene que las patatas fritas El Gallo son las mejores del mundo. Hipérboles aparte, el libro es una delicia, y no solo para lectores cacereños.
- Trasladado de forma involuntaria al hospital de Plasencia un ravero gravemente afectado por drogas en La Granja
- Ayuso felicita a Guardiola, 'protagonista del éxito' de la prolongación de Almaraz ante 'un cierre sin sentido
- El alcalde de La Granja, ante la rave ilegal: “Se comportan de forma civilizada, hay vecinos que están bajando a ver cómo es la fiesta”
- Un robo de oro, perlas, diamantes y un Cartier acaba con una indemnización de casi 17.000 euros en Cáceres
- Fin a La Mafía en Cáceres: el restaurante cambia de nombre tras las disputas legales por la marca
- Una fiesta no autorizada desborda el acceso a una zona de La Granja (Cáceres) con cientos de vehículos
- Perfumerías Avenida adelanta el cierre de su tienda de Cánovas en Cáceres y reubica a una de las dos empleadas
- El terremoto de Granada se siente en Badajoz, Cáceres y Don Benito
