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Opinión | A fuego lento

Protegernos del fuego

Prepararnos para combatir el fuego es cuestión de entender que solamente con un medio rural vivo podremos hacerlo

Los bomberos luchan contra el fuego.

Los bomberos luchan contra el fuego. / Emergencias Andalucía

Me despierto hoy con la trágica noticia de la muerte de al menos 11 personas en el incendio de Los Gallardos en Almería y no puedo evitar hacerme muchas preguntas. ¿Estamos prevenidos ante el fuego? ¿Sabemos actuar en estos casos? ¿Están nuestros municipios preparados para un suceso de este tipo? La respuesta que me viene a la cabeza no es tranquilizadora. Obviamente nada tiene que ver con el equipo de profesionales del INFOEX, agentes del Medio Natural, protección civil y todas las personas que están al pie del cañón cuando sucede un incendio. Su profesionalidad no está en duda aunque sí las condiciones en las que desarrollan su labor, algo que precisamente no depende de ellos y ellas.

El fin de semana pasado me llegaron fotos del triste bocadillo con tres rodajas de bacon que les había tocado a los bomberos que llevaban 8 horas seguidas luchando contra el fuego en Tornavacas y es indignante. Les pongo este ejemplo porque es algo tan sencillo mejorar los avituallamientos y a la vez es una muestra muy evidente de cómo tratamos a estos trabajadores. Pero no me quería yo referir a esto porque luchar contra el fuego y prevenir los incendios va más allá de tener un equipo de extinción con condiciones dignas y recursos suficientes, va de entender que debemos cambiar la manera que tenemos de intervenir en el paisaje.

Hablar de crear cinturones periurbanos de cultivos va también de protegernos del fuego además de potenciar el consumo de cercanía y avanzar hacia la tan necesaria soberanía alimentaria. No es algo nuevo, ya existe en muchos municipios donde cultivos como el olivar tradicional ya hacen esa función de cortafuegos aunque no está ni reconocido ni pagado como se debiera. Esos cinturones agroecológicos deberían instalarse en todos los municipios de nuestra geografía por sus múltiples beneficios y porque prevenir el fuego es a estas alturas de la película, donde sabemos que los incendios están ya muchos de ellos fuera de su capacidad de extinción, una manera de salvar vidas también.

No es de extrañar que la preocupación por el fuego haga que estén emergiendo iniciativas vecinales que pretenden formar a la ciudadanía ante la primera actuación que hay que llevar a cabo para intentar controlar el fuego en un primer momento. Hemos visto en muchas ocasiones cómo un grupo de vecinos con batefuegos y mochilas extintoras ha sido capaz de sofocar pequeños conatos que sin esa intervención habrían acabado desbocados. Pero no se equivoquen ustedes, que las cuadrillas de voluntarios no pueden en ningún caso ser la excusa para no ampliar las plantillas de bomberos y agentes del medio natural que a día de hoy son absolutamente insuficientes.

Prepararnos para combatir el fuego es cuestión de entender que solamente con un medio rural vivo podremos hacerlo, no podemos permanecer ajenos a ello, tampoco a una realidad cada vez más evidente, el cambio climático y su negación están convirtiéndose en combustible de estos terribles grandes incendios a los que nos enfrentamos.

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