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Opinión

Por partida doble

El PSOE bordea el ridículo de predicar un lawfare universal en un país que no destaca por sus unanimidades

David Sánchez a su llegada a la Audiencia Provincial de Badajoz hoy Martes 9 de Junio

David Sánchez a su llegada a la Audiencia Provincial de Badajoz hoy Martes 9 de Junio / "Jesus G Hinchado " / EXT

El PSOE ha articulado su defensa en Badajoz sobre la base de que David Sánchez Pérez-Castejón fue procesado solo por ser hermano de Pedro Sánchez Pérez-Castejón. La intimación sigue funcionando tras una condena fraternal. David Sánchez recibe un castigo penal como hermano de Pedro Sánchez, salvo que ahora en la peor de las interpretaciones para el líder socialista. Cuesta encontrar razones distintas a la proximidad familiar para explicar la prevaricación que implica «una decisión injusta a sabiendas».

La prevaricación fue durante décadas el delito inexistente, sumido en la doctrina del enchufe que en España se consideraba tan inevitable como virtuoso. Aunque Óscar Puente se ha apresurado a emitir los berridos de ordenanza, Sánchez tiene que justificar con detalle una sentencia por unanimidad de tres jueces que aprecian la creación de un cargo a medida. Insisten además en que era innecesario, y que además no fue ocupado ni ejercido en las condiciones mínimas en un país no demasiado exigente con el cumplimiento laboral de sus directivos públicos. «No hay caso» era la versión oficial socialista del escándalo, tres palabras que coinciden al milímetro con las adjudicadas a Begoña Gómez, a Zapatero, a la directora de la Guardia Civil y así sucesivamente. Por sí sola, la designación del también condenado Miguel Ángel Gallardo como candidato a Extremadura justificaría la caída de un Gobierno.

En la versión tradicional de Sánchez, ahora refrendada por boca de Puente, tres ignotos magistrados de la Audiencia Provincial de Badajoz se suman a la conjura judicial contra un Gobierno de izquierdas. Por lo visto, el influjo de Marchena es absoluto. El PSOE bordea el ridículo de predicar un lawfare universal en un país que no destaca por sus unanimidades ni por su diligencia procesal. Es manifiesta la intensidad adicional mostrada por policías y juzgadores, pero el socialismo lo ha puesto muy fácil con comportamientos inaceptables que le liberan de la condición de víctima. Badajoz es otra etapa en una descomposición acelerada, donde personalmente nunca perdonaremos al PSOE

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