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Opinión | La réplica

Isabel Gil Rosiña

Isabel Gil Rosiña

Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Extremadura

No puede ser normal

Hay cosas que no debemos aceptar como inevitables. Que una persona tenga que esperar de 12 a 14 días para ser atendida por su médico de cabecera es una de ellas

Hay cosas que nunca deberíamos aceptar como inevitables. Que una persona tenga que esperar entre doce y catorce días para ser atendida por su médico de cabecera es una de ellas. La Atención Primaria atraviesa dificultades desde hace años. Sería irresponsable negarlo. La falta de profesionaleso la presión asistencial son problemas compartidos por muchos sistemas sanitarios. Pero la diferencia no está en reconocer que existen dificultades, sino en decidir cómo afrontarlas. Ahí es donde se separan dos modelos completamente distintos.

Está el modelo de quienes entienden la sanidad como un servicio público esencial que debe fortalecerse con más recursos, más profesionales y más capacidad de respuesta. Y está el de quienes, mientras los problemas crecen, incrementan las derivaciones a la sanidad privada hasta triplicarlas en sus últimos presupuestos. Dos formas de entender la política sanitaria. Dos prioridades diferentes.

Frente a esta situación, el PSOE ha planteado un plan de choque dotado con 250 millones de euros para reducir las listas de espera, reforzar las plantillas y recuperar la capacidad de respuesta de la Atención Primaria. Una propuesta seria, ambiciosa y orientada a resolver uno de los principales problemas que hoy preocupan a los extremeños. Sin embargo, el PP de Guardiola dijo ayer no en la Asamblea de Extremadura. Resulta difícil explicar ese rechazo cuando miles de ciudadanos esperan casi dos semanas para conseguir una cita con su médico de cabecera.

Y mientas, al frente de la Consejería de Salud sigue una responsable política que parece entender cada debate parlamentario como un ataque personal, en lugar de aprovecharlo para escuchar, dialogar y construir soluciones. La oposición está para fiscalizar la acción del Gobierno, pero quien tiene la obligación de dar respuestas es quien gobierna. La consejera debe explicar por qué, tres años después de la llegada del PP al Ejecutivo regional, la Atención Primaria funciona peor y por qué hoy se producen situaciones que antes no formaban parte de la realidad cotidiana de tantos municipios.

Los ejemplos son ya demasiados para ignorarlos. En Villalba de los Barros, por ejemplo, habrá varios días este verano sin médico de cabecera. En Valdelacalzada, más de seiscientos vecinos han presentado reclamaciones por la falta de facultativos. En Madrigalejo, los pacientes hacen cola desde las seis de la mañana para intentar conseguir uno de los quince números que se reparten cada día. Quien no llega a tiempo, simplemente se queda sin consulta. Y no, no puede ser normal.

La sanidad pública constituye uno de los mayores logros de nuestro Estado del Bienestar. Deteriorarla poco a poco hasta que la ciudadanía termine aceptando lo inaceptable es una forma silenciosa de debilitarla. Por eso conviene repetirlo tantas veces como haga falta: no es normal esperar dos semanas para ver al médico de familia. No es normal que haya pueblos sin médico. No es normal que conseguir una cita dependa de hacer cola de madrugada. Y, precisamente porque no es normal, no debemos resignarnos ni dejar de exigir soluciones.

Isabel Gil Rosiña es portavoz del Grupo Parlamentario Socialista.

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