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Opinión

Isabel Gil Rosiña

Isabel Gil Rosiña

Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Extremadura

No a Extremadura

No se puede gobernar mirando constantemente a Madrid y dando la espalda a los intereses de esta tierra

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, en una imagen de archivo

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, en una imagen de archivo

Hay decisiones políticas que dejan muy claro cuáles son las prioridades de quienes las toman. La votación de anoche en el Congreso es una de ellas. El Partido Popular ha decidido oponerse a la propuesta del Gobierno de España para condonar 1.718 millones de euros de la deuda de Extremadura, el equivalente al 32% del endeudamiento de nuestra comunidad autónoma.

No hablamos de una cifra abstracta. Hablamos de una oportunidad histórica para fortalecer los servicios públicos y disponer de más recursos para mejorar la vida de los extremeños y las extremeñas. Reducir la deuda significa reducir también el dinero que cada año se destina al pago de intereses. Se estima un ahorro anual de 49 millones de euros, recursos que podrían destinarse a reforzar la sanidad, la educación, la dependencia o la vivienda.

Traducido al día a día de cualquier ciudadano, significa contar con más margen para que nadie tenga que esperar entre doce y catorce días para conseguir una cita con su médico de cabecera. Significa poder contratar más profesionales sanitarios, reducir listas de espera o mejorar la Atención Primaria.

También significa poder climatizar todas las aulas de los colegios extremeños para que ningún niño o niña tenga que soportar temperaturas extremas durante las últimas semanas de curso o al comienzo del siguiente. En definitiva, supone liberar cerca de 1.750 millones de euros de capacidad financiera para construir una Extremadura con mejores servicios públicos y más oportunidades.

Sin embargo, el Partido Popular ha vuelto a anteponer los intereses de su partido a los intereses de Extremadura. Resulta incomprensible que María Guardiola sea cómplice en el rechazo de una medida que beneficia directamente a nuestra comunidad, especialmente cuando acepta sin discusión las mayores entregas a cuenta que jamás ha recibido Extremadura del Gobierno de España: 4.693 millones de euros, un 56,3% más que durante el Gobierno de Mariano Rajoy. Gracias a esos recursos, la próxima semana la región aprobará los presupuestos más elevados de su historia. Si esos fondos son buenos para Extremadura, también lo es una condonación que aliviaría de manera permanente las cuentas de la Junta.

La lealtad institucional consiste en defender aquello que beneficia a tu tierra, con independencia de quién lo proponga. Ayer, el Partido Popular hizo justo lo contrario. Ha preferido seguir la estrategia marcada por Alberto Núñez Feijóo antes que aprovechar una oportunidad histórica para Extremadura.

No se puede gobernar mirando constantemente a Madrid y dando la espalda a los intereses de esta tierra. No se puede anteponer la estrategia de un partido al bienestar de los extremeños y las extremeñas. Porque cuando hay 1.718 millones de euros sobre la mesa para mejorar la sanidad, la educación y los servicios públicos, decir no es dejar a Extremadura en la estacada.

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