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Opinión | Espectráculos

Un 19 de julio

Se ha hablado de que esta selección es la representación de una España diversa, con jugadores de origen africano a los que, si les hubieran aplicado la “prioridad nacional”, se habrían quedado fuera, sin poder aportar sus talentos a nuestro país.

MADRID, 20/07/2026.- Los jugadores de la selección española, durante la celebración este lunes en la plaza de Cibeles de la conquista del Mundial 2026 por parte del combinado español. EFE/Sergio Pérez

MADRID, 20/07/2026.- Los jugadores de la selección española, durante la celebración este lunes en la plaza de Cibeles de la conquista del Mundial 2026 por parte del combinado español. EFE/Sergio Pérez / SERGIO PEREZ / EFE

El pasado domingo, la selección española de fútbol culminó con brillantez un Mundial que no había comenzado bajo buenos augurios, tras el empate a cero con la heroica Cabo Verde, a la postre, sorpresa del torneo.

El gol de Ferrán Torres desató la euforia y unió aún más en la alegría a un país que había ido ilusionándose según avanzaban las rondas y la selección demostraba que la unión hace la fuerza y que, aunque este parecía un Mundial de nombres propios, de edades muy distintas (de Ronaldo a Haaland, de Mbappé a Messi), la compenetración y solidaridad entre jugadores se impone sobre la brillantez individual.

Se ha hablado de que esta selección es la representación de una España diversa, con jugadores de origen africano a los que, si les hubieran aplicado la “prioridad nacional”, se habrían quedado fuera, sin poder aportar sus talentos a nuestro país. Y, frente a quienes cuestionan el estado de las autonomías (aunque luego se aprovechen de él), está la imagen de Pedro Porro con la bandera extremeña, Pedri con la canaria, Dani Olmo con la catalana o Ferrán con la valenciana, pues ese apego a la tierra no resta, sino que suma, a la identificación de un país diverso en climas, gastronomías e historias territoriales.

El “sueño de una noche de verano”, lo han llamado algunos, shakesperianamente, y eso es lo que uno teme, que la España que ha hecho posible ese sueño hecho realidad, se desvanezca, si llegan pronto al poder (ya no pueden aguantarse), quienes, aunque también se hayan alegrado, rechazan esa imagen de España y quieren una más homogénea y monolítica. Sería curioso saber, por ejemplo, qué piensa el máximo goleador de la selección, Mikel Oyarzabal, de quienes como Díaz Ayuso no paran de agitar, para envenenar el ambiente, el fantasma de ETA, que desgarró a la sociedad vasca durante décadas, y que se superó gracias a un gobierno socialista.

El Mundial de 2010, con Rodríguez Zapatero como presidente, se ganó con una columna vertebral de jugadores catalanes (Puyol, Busquets, Xavi, Fábregas…). Poco después llegó el PP y comenzó a intoxicar la convivencia, y arrancó el procés independentista, hoy superado, gracias al gobierno y a pesar de la oposición.

Un día antes de esta final feliz, el 18 de julio, se cumplieron 90 años del golpe de Estado que dieron las derechas para tomar el poder que no habían logrado en las urnas.

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