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Opinión | Zona Zero

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Redactor especializado en branded content e información empresarial

La noticia que cambió mi vida

Hace 35 años que publiqué la primera información en estas páginas siendo estudiante en prácticas. Aquella acción cambio mi vida para siempre y cimentó mi vocación

Noticia del 4 de julio de 1991. Juanjo Ventura

Noticia del 4 de julio de 1991. Juanjo Ventura / EL PERIÓDICO

El tiempo posee una extraña cualidad elástica, capaz de dilatar los instantes de incertidumbre y comprimir las décadas de trabajo. Parece que fue ayer, pero han transcurrido ya exactamente treinta y cinco años desde aquel jueves 4 de julio de 1991, cuando como alumno en prácticas, con muchos sueños y desconocimiento de lo que se me venía encima, publiqué en las páginas de El Periódico Extremadura una crónica que, sin yo saberlo entonces, redefiniría las coordenadas de mi vida personal y profesional. El encargo me lo hizo el celebérrimo Manuel Sánchez ‘Pumuky’, a la sazón jefe de local por entonces.

Bajo el titular «La ciudad monumental se salva gracias a quince jóvenes», relataba la llegada a Cáceres de un grupo de muchachos procedentes de distintos rincones del mapa. Me ayudó a redactar la noticia Eloísa Fernández y la foto la hizo Javi Caldera. Los salvadores de la ciudad monumental venían a través de un campo de trabajo gestionado por la Dirección General de la Juventud para realizar labores de catalogación, limpieza y cuidado. En aquel momento, para mí, se trataba de cubrir una iniciativa estival bajo el sol de julio en Extremadura.

Sin embargo, el verdadero impacto de aquella noticia no se quedó en la tinta del papel prensa. Observar a esos jóvenes limpiar la muralla e inventariar las plazas despertó en mí algo mucho más profundo: la certeza de la vocación. Entendí que el periodismo no consistía únicamente en un mero relato, sino en dar voz a los que no la tienen, a las manos que construyen otros solo ven piedras milenarias.

Escribir esa noticia –tan insulsa en principio- cambió mi forma de mirar el mundo y consolidó mi compromiso con la palabra escrita. Treinta y cinco años después, miro aquel recorte de prensa en la pantalla del ordenador y no puedo evitar sentir un profundo agradecimiento: aquellos quince jóvenes no solo contribuyeron a preservar la monumentalidad de Cáceres, sino que salvaron, para siempre, mi vocación periodística que aún perdura a pesar de la dureza de los años y de las dudas, que nos asaltan a todos al final del día.

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