Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Tribuna

El aleteo de una mariposa

Cuando los perversos deseos de unos provocan la violación de otras. Hoy 30 de julio es el Día Mundial contra la Trata

Me voy a servir de esta metáfora de la teoría del caos para ilustrar las causas de un patrón cruel que recorre el mundo, desde hace siglos y que, sin embargo, va en aumento. En 2001, el príncipe Andrés (Andrew Mountbatten-Windsor) conocía a Jeffrey Epstein y, probablemente había recurrido ya a sus servicios para satisfacer sus -digamos- bajos instintos. Tuvo un impulso, deseó que una joven, menor de edad, le diera un “masaje”. Desde Estados Unidos hasta el elitista club Tramp en Londres, desplazaron a Virginia Louise Giuffre, una adolescente captada en el club privado Mar-a-Lago propiedad de Donald Trump, a mediados del año 2000. Aprendió a “masajear” con el conocido Jeffrey y de ahí todo fue a más. A Virginia, como dice Amelia Tiganus, previamente la habían “fabricado para puta”. Abusada en la infancia, itinerando de un centro de menores a otro, viviendo en la calle, abusada sexualmente por un traficante, hasta ese encuentro en el spa de Donald. Ella describió su encuentro con el Windsor como repugnante.

Virginia se suicidó en 2025 con 41 años. Dedicó parte de su vida adulta a ayudar a otras mujeres y niñas, víctima de la trata sexual, a través de una organización no lucrativa. A miles de kilómetros de allí se encuentra San Gil, un municipio colombiano del departamento de Santander, con alrededor de 60.000 habitantes. Aunque la mayoría de su población reside en el núcleo urbano, una parte importante vive dispersa en 37 veredas rurales.

A San Gil llegan mujeres procedentes de esas zonas rurales en busca de trabajo, estudios, seguridad o una vida mejor. Algunas soportan pobreza, desplazamiento, violencia de pareja, responsabilidades familiares en solitario y falta de oportunidades laborales. La vulnerabilidad no forma parte de su identidad, pero sí puede convertirse en la grieta por la que entran quienes prometen empleo, viajes y prosperidad.

En el núcleo turístico emergente de San Gil hay oportunidades. Oportunidades como las que encontró un empresario cacereño que se emparejó con una mujer sangileña y vio filón en ese “nido” como lo denominó en sus declaraciones judiciales. Él y sus amigotes, abastecieron de mujeres a los puteros de Cáceres y alrededores. Localizada la red de explotación en un piso cacereño en 2024 se practicaron detenciones y las víctimas fueron atendidas por una entidad especialista en trata de Extremadura.

Soledad, una mujer del municipio de Repatriación en Caaguazú, Paraguay, dejó el municipio hace unos meses dejando a sus dos hijos pequeños abandonados. Como ella, otras cuarenta o más han desaparecido en el último año de una población aproximadamente del tamaño de Villanueva de la Serena. Algunas autoridades no se explican este hecho. ¿Fruto de la casualidad? Durante 2025 y 2026, Paraguay ha acogido grandes acontecimientos deportivos, agroganaderos y empresariales. El Campeonato Mundial de Rally reunió a más de 200.000 personas. A este se sumaron la Expo Paraguay, encuentros financieros internacionales y otras actividades económicas vinculadas a sectores tradicionalmente masculinizados.Y en junio y julio de este año, mundial de fútbol con tres sedes en tres países distintos…

Si a estos acontecimientos, fuertemente masculinizados, con alto poder adquisitivo, donde se celebran conciertos, se agotan las plazas hoteleras, hay grandes desplazamientos de personas, de sitios diferentes, con gustos diversos; le sumamos la demanda habitual de nuestros puteros cotidianos… las captaciones de mujeres y niñas para la trata sexual merecen, cuando menos, un análisis desde esta perspectiva.

Adhex, una modesta entidad extremeña, ha tenido conocimiento directo de esas cuarenta o cincuenta mujeres del municipio de Repatriación, donde intervenimos con un proyecto de Cooperación Internacional destinado a la prevención, precisamente, de la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. A España y a Extremadura llegan mujeres procedentes de territorios empobrecidos de Paraguay, Colombia y otros países. No llegan porque sus lugares de origen produzcan mujeres destinadas a ser explotadas. Llegan porque existen redes capaces de aprovechar su necesidad y, sobre todo, porque aquí hay hombres dispuestos a pagar por utilizarlas sexualmente.

¿Hasta cuándo podremos seguir interviniendo en los lugares de origen?

Probablemente durante poco tiempo si desaparece la financiación destinada a la cooperación internacional, a la prevención y al desarrollo de las comunidades más empobrecidas. Cuando se cierran estos proyectos no desaparece el problema: desaparecen los talleres, las redes comunitarias, las oportunidades de empleo, el acompañamiento y las personas que pueden advertir a una mujer de que aquella oferta extraordinaria es, en realidad, una trampa.

El Día Mundial contra la Trata no puede servir únicamente para perseguir a quienes captan, transportan y explotan. También debe servir para señalar a quienes sostienen el negocio con su dinero, a quienes reducen los fondos destinados a prevenirlo y a quienes prefieren no preguntarse de dónde viene la mujer cuyo cuerpo están comprando.

Cuando una mariposa mueve sus alas en Badajoz se produce un tsunami en Japón. Cuando un putero decide violar, previo pago a una mujer, en Cáceres, Salamanca, Madrid, Estepona, o Cambrils; una mujer, llamada Soledad, Liz, María, Amina, Indira o Mercedes desaparece en Paraguay, Venezuela, Colombia, India, Nigeria, Brasil o Rumanía.

Cuando quienes gobiernan recortan la justicia, la igualdad, la solidaridad y la cooperación, no están reduciendo únicamente una partida presupuestaria: están dejando a mujeres y niñas más solas frente a quienes desean explotarlas. Y eso es atentar contra los derechos humanos.

Flor Fondón Salomón es la presidenta de la Asociación Derechos Humanos y de las mujeres de Extremadura (ADHEX).

Tracking Pixel Contents