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Opinión | Espectráculos

Los ahogados y los bulos

En Marruecos, no se ha decretado ni duelo ni luto oficial, y me temo que su monarca, Mohammed VI, no derramó una lágrima por sus súbditos muertos

Migrantes en la playa ‘El trampolín ‘ en Ceuta este martes.

Migrantes en la playa ‘El trampolín ‘ en Ceuta este martes. / EFE/Reduán

Más de una semana después, seguimos teniendo presentes las impactantes imágenes de Ceuta, tras la llegada masiva de más de 50.000 personas, en su mayoría jóvenes marroquíes, que llegaron a nado a territorio español sorteando el espigón que marca en ese punto una de las fronteras más complicadas del mundo: es la que marca la mayor desigualdad a uno y otro lado.

88 personas se ahogaron en esas aguas. Hablando con mi padre de ello, se lamentó de lo poco que, al parecer, vale la vida de un africano. En cualquier país de Europa, una cifra así habría sumido en la consternación a su sociedad. En Marruecos, no se ha decretado ni duelo ni luto oficial, y me temo que su monarca, Mohammed VI, no derramó una lágrima por sus súbditos muertos. De hecho, mientras los jóvenes de su país se tiraban al agua, desesperados por llegar a España, él se paseaba por una alfombra roja junto al inefable Infantino, y es que para la casa real marroquí y su gobierno títere, lo más importante es el Mundial de fútbol de 2030, y me da que el rey marroquí, si pudiera, pediría al genio de la lámpara que la final se celebre en Casablanca, aunque a cambio debieran ahogarse no 88, sino 8800 jóvenes.

Todo parece indicar que las autoridades marroquíes, molestas porque España vuelva a llevarse bien con Argelia, su enemiga acérrima, hicieron la vista gorda y fomentaron esa avalancha, aunque se les fue de las manos. Qué imagen tan penosa proyecta de ese país que su juventud quiera huir como sea, en lugar de contribuir a su riqueza.

Más penosa aún la manera en que la ultraderecha, la de casa y la de fuera, quiso aprovechar esas imágenes a base de bulos y culpando a la víctima, en este caso España. Meloni y Tajani quisieron sacar tajada, cuando la realidad es que, pese a su discurso xenófobo, a Italia llegan más del doble de inmigrantes ilegales que a España. El otro día publicaba La Repubblica un artículo lleno de admiración por cómo se ha gestionado una inmigración ordenada a nuestro país que ha contribuido a su auge económico, por el que nos envidian en Italia, Francia o Alemania, con sus economías estancadas.

En cuanto a Feijóo o Abascal, con su patriotismo de hojalata, no apoyarán nunca los intereses reales de nuestro país y si nos invadieran los aliens en sus platillos volantes, estarían dispuestos a apoyarlos a cambio de echar a Pedro Sánchez.

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