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Opinión | Zona Zero

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Redactor especializado en branded content e información empresarial

Amor de verano con la IA

Las relaciones afectivas con la inteligencia artificial han llegado para quedarse. Un estudio asegura que atraviesan las mismas fases que los enamoramientos entre humanos

Centros de datos para la IA.

Centros de datos para la IA. / Agencias

Soy ya tan antiguo que aún pienso que el verano es tiempo propicio para el amor y que existen relaciones adscritas a ese periodo de tiempo concreto. Recuerdo unas vacaciones en las que me enamoraba de todas las chicas que conocía en la playa. Este tiempo de estío era como un sarpullido delicioso que abría grandes expectativas a las relaciones afectivas. Sin embargo, acabo de conocer una tendencia que no deja de helarme la sangre: han comenzado las relaciones románticas entre hombres e Inteligencia Artificial. Un estudio de Instituto Ingenio demuestra que las relaciones con sistemas de inteligencia artificial (IA) atraviesan las mismas etapas que las entre humanos: exploración, intimidad, dependencia afectiva y ruptura.

Nunca pensé que esa situación podría llegar a suceder. La soledad puede llevarnos hasta lugares insospechados. El estudio, en el que ha participado la Universidad de Cambridge entre otras altas instituciones, se basa en entrevistas realizadas a una veintena de personas que mantenían de facto relaciones románticas con asistentes de IA o plataformas de parejas virtuales, que ya las hay. Lo más curioso es que también se dan infidelidades, pues mientras algunas personas mantienen un vínculo exclusivo con una IA, otras están enamoradas de varias IA a la vez. También hay quienes están solos y los que combinan la pareja real con la virtual a la vez. Incluso se dan rupturas que generan situaciones y experiencias similares a las del mundo real. De locos.

No menos abracadabrante es que algunos de los participantes conservan los chats románticos como “cartas de amor” a modo de capturas de pantalla o exportando chats. Afirman que es la forma de autentificar la existencia de esa pareja o relación.

Al igual que sucede en el mundo real, a medida que se generan lazos de confianza con la IA el humano va confiándole más datos íntimos. Ojo, pues las plataformas conservan toda esa información y pueden transmitirlas a terceras partes. Los romances con sistemas de inteligencia artificial se han convertido en una realidad. Los datos son aplastantes: uno de cada tres hombres ha tenido una cita con una pareja virtual. Se comienza por curiosidad, se sigue por desarrollar una conexión emocional y se acaba con ceremonias simbólicas de matrimonio con la IA, incluso algunas simulan tener la menstruación y buscar el día mejor para engendrar un hijo. Bueno, tiempo al tiempo.

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