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Opinión

Ningún colapso

la ministra de Sanidad, Mónica García, a Ceuta, donde ha mantenido un encuentro con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en el Palacio Consistorial.

la ministra de Sanidad, Mónica García, a Ceuta, donde ha mantenido un encuentro con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en el Palacio Consistorial. / Reduan/EFE

La ministra de Sanidad estuvo el domingo en Ceuta e informó de dos casos de tuberculosis –«uno que estaba en tratamiento en Marruecos y otro autóctono»– y de cinco violaciones, las cinco, «víctimas inmigrantes». En otras palabras, nada grave. Hay que tener en cuenta que en 15 días se ha atendido a un total de 5.800 inmigrantes: 3.500 en atención primaria y 2.300 en el hospital. Por lo tanto, no le faltó razón a la ministra al asegurar –y no una vez, sino repetidamente –que no hay un colapso sanitario en Ceuta, si se han detectado dos casos de tuberculosis y, más allá de lo estrictamente médico, los servicios sociales han atendido a cinco inmigrantes violadas, lo peor, sin duda, porque tuberculosis, gastroenteritis y heridas o rozaduras tienen curación, le faltó decir.

Aun así, la ministra Mónica García reconoció «el sobreesfuerzo» del personal sanitario de Ceuta en una «situación excepcional», lo que ha permitido que «no haya colapso», precisamente. Y lo prueba –el que «no haya colapso»– el que en su ministerio «no hemos tenido que pedir refuerzos», dijo, ni suspender vacaciones, contrariamente a lo ocurrido con el personal del Ejército y de la Guardia Civil. En realidad, la «urgencia sanitaria» que existe ahora mismo en Ceuta, explicó, consiste en proporcionar «techo, agua, comida y buen aislamiento» a los más de 5.000 inmigrantes que hay en la ciudad, por lo que pidió a las autoridades de Ceuta que cedan y habiliten más espacios salubres y seguros para poder atenderlos y evitar así brotes de enfermedades, porque si bien los inmigrantes «no traen enfermedades», tranquilizó, pueden tener «un mayor acceso a determinadas enfermedades infecciosas que hasta ahora han estado contenidas».

Aunque a causa de una violación se pueden contraer determinadas enfermedades infecciosas –además de las propias de una violación, de otra naturaleza–, la ministra se refería, sin duda, al hablar de «enfermedades que hasta ahora han estado contenidas», a los dos casos de tuberculosis, una enfermedad que ni está contenida ni erradicada, pese a que popularmente se considere una enfermedad del pasado. De ahí que avisara sobre «identificar inmigración con enfermedad», porque «es xenófobo», advirtió. En concreto, la lección fue que el hecho de que los inmigrantes tengan enfermedades, «como también tenemos nosotros», aclaró tipo institutriz, no es motivo para la xenofobia. Por supuesto, ministra. De hecho, nadie en Ceuta había hablado de xenofobia. Hasta el domingo.

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