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Opinión | Zona Zero

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Redactor especializado en branded content e información empresarial

El eclipse y Juan Ramón Jiménez

El gran poeta andaluz en uno de los capítulos de ‘Platero y yo’ recoge un suceso similar. La vivencia es la misma, pero sospecho que este último ha sido instrumentalizado por la política

Eclipse de sol en la explanada del Mercadona del barrio de Casa Plata.

Eclipse de sol en la explanada del Mercadona del barrio de Casa Plata. / EL PERIÓDICO

La explanada junto al Mercadona de Casa Plata era un hervidero de gentes deseosas de ver un milagro en los cielos. Los adminículos para ello han mejorado: ya no hay cristales ahumados, ni radiografías, ni anteojos del teatro, que eran un lujo a principios del siglo XX, cuando Juan Ramón Jiménez inmortalizó un momento similar en su proverbial Platero y yo. Esta vez unas gafas polarizadas eran el objeto codiciado para contemplar sin riesgos esa danza cósmica única que la Tierra y la Luna bailan de vez en cuando, solo para los ojos de unos pocos escogidos del planeta.

Lo que no ha cambiado es la ilusión de los asistentes, pertrechados con todo lo necesario para el acontecimiento: cestas neveras, golosinas, frutos secos, juguetes para los niños y avidez por lo mágico. La tarde se adelantó, presurosa, sobre un horizonte de pastos y arbustos tras la carretera. Los pequeños, por una vez, alejaban sus ojos de las pantallas para fijarse en un firmamento que se desteñía por momentos para adelantar los brillos de Venus, tenuemente, como de soslayo. Todo se volvió íntimo sin pretenderlo, mientras los presentes comentaban el porcentaje que la Luna dejaba al sol lucir. En un instante hubo un trasvase de la oscuridad a la luz, como en un intento de leve conquista de las sombras. Todo en vano. La luz prevalece momentos después.

Muy distinto de los tiempos de Juan Ramón Jiménez ha sido el uso malintencionado de este acontecimiento cósmico. De ello los medios de comunicación tenemos mucha culpa. Hay que hacer autocrítica. Tengo la sospecha de que el fenómeno ha sido empleado abusivamente para desviar la atención sobre otros temas más urgentes e importantes. El eclipse ha servido de hipnótico a las masas, un perfecto pase mágico, propio de prestidigitadores, para que problemas mayores se reduzcan a la anécdota, embelesados por el eclipse.

No puedo ocultar el poder mesmérico que ejerció sobre mí. Fui seducido por él, sin ambages. Sin embargo, prometo recuperar el poder crítico y poner en tela de juicio todo lo que acontezca a partir de ahora. Los fenómenos celestes no pueden hacernos bajar la guardia de nuestro pensamiento libre. Tenemos que evitar que el eclipse se vuelva eterno en nuestras mentes.

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