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Opinión

Faltan unicornios

Un estudio elaborado a partir de las principales bases de datos mundiales de startups y emprendimiento ha puesto en evidencia un dato que señala las carencias de la economía europea, pero especialmente de la española, en materia de competitividad respecto a las dos grandes potencias globales en PIB y en innovación, Estados Unidos y China.

Los informes de Mario Draghi y Enrico Letta sobre el futuro económico de la Unión Europea, que instaban a profundizar en la unidad de mercado y a potenciar la investigación, la innovación, el conocimiento y la educación para no perder el tren de la revolución digital respecto a los otros gigantes económicos mundiales, destacaban como una de los déficits la falta de campeones europeos en los sectores económicos claves, especialmente de empresas líderes en las finanzas, la energía y las industrias con mayor potencial disruptivo, como las telecomunicaciones, la gestión de datos y la inteligencia artificial. Pero otro déficit asoma, y este resulta preocupante no solo para el presente sino también para el futuro. La falta de compañías innovadoras, surgidas a partir de una propuesta audaz y que tienen capacidad de capitalizarse hasta alcanzar un tamaño más que respetable y convertirse en el embrión de futuras empresas con peso global. Como los unicornios, las startups que sin cotizar en bolsa ni ser filial de un gran grupo empresarial alcanzan una valoración superior a los mil millones de dólares.

España, según el estudio del que informamos hoy, cuenta solo con siete empresas que alcanzan esa dimensión. Se trata de Cabify, Factorial, Job & Talent, Multiverse Computing, Perk, Recover y Xoople. Mientras, EEUU cuenta con 938 y China alcanza las 310. La comparación con estos dos gigantes debería establecerse a escala europea: pero también en este sentido la diferencia es notable, alcanzando la Unión Europea los 128 unicornios. En el caso de España, la dimensión de su falta de potencia para levantar proyectos de esta dimensión queda patente en la comparación con otras economías de peso medio a nivel global. El Reino Unido cuenta con 80 empresas de este tipo; Canadá, 38; Francia, 34; Israel y Singapur, 23; Corea del Sur, 21… y también nos superan otras con un volumen inferior al de la economía española, como los Países Bajos (12), Suecia (10) o Irlanda (10).

Hay que tener en cuenta, respecto a las empresas analizadas, que la valoración que reciben a partir de la inversión que han atraído puede reflejar expectativas de crecimiento o condiciones específicas negociadas con un inversor que no reflejen exactamente el valor que obtendrían en una venta o salida a bolsa, o sus expectativas razonables de rentabilidad futura. Pero los datos recogidos en este informe hacen evidente que las regiones que ya han producido empresas exitosas y atraen más talento, capital, experiencia e inversores hacen crecer la probabilidad de subirse a la siguiente oleada de éxito, en una especie de círculo virtuoso. España (de hecho Barcelona y Madrid, ya que una de las vulnerabilidades que señala el informe es la excesiva concentración en estos dos polos de innovación) están empezando a hacer girar esta rueda, con proyectos ambiciosos, imaginativos, talento y una nueva trama de colaboraciones entre educación, investigación y empresa.

Para que esos proyectos fructifiquen, y no se frustren, queden limitados a una escala inferior a su potencial o sean absorbidos por inversores exteriores, hace falta un volumen de inversión que los alimente. Y también un mayor volumen de talento tecnológico, que crece a menor ritmo que la actividad de innovación, lo que se ha venido supliendo ahora con la importación de profesionales extranjeros. Hay brotes verdes, pero también dificultades para hacerlos crecer.

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