Opinión | Tribuna
Cormoranes y tencas
Es una exageración decir que estas aves pueden acabar con las tencas. En casos puntuales son una especie competidora, pero de ahí a la extinción, hay mucho camino

Imagen de un cormorán grande tomada en Extremadura. / Manuel Calderón
Se celebra en muchas localidades de Extremadura, fundamentalmente en la Mancomunidad Tajo-Salor, el Día de la tenca, con degustación de este sabroso pez, habitante en Extremadura de charcas con aguas someras y que prefiere fondos con barro y vegetación en las orillas, necesaria para llevar a cabo su proceso reproductivo. La tenca es un pez europeo, que se distribuye por casi todo el continente. Es pieza codiciada por pescadores y desde la edad media se practica el cultivo de tencas, quedando aún sitios donde la forma de criarlas se mantiene como hace más de tres siglos. Era uno de los platos preferidos del Emperador Carlos V.
Surgen ahora voces que denuncian que los cormoranes (grandes, ya que hay otro llamado moñudo) amenazan la existencia y el futuro de las tencas. El cormorán grande es un ave con amplia distribución por toda Europa, que tiene en la península ibérica dos subespecies, la carbo, presente fundamentalmente en las costas del Cantábrico y atlánticas, y la sinensis, que es la que observamos en Extremadura.
Su alimentación es a base de peces, incluso de gran tamaño, que captura mientras bucea. Esta característica es muy importante considerarla, pues explica la técnica de pescar. No puede bucear en aguas someras ni en zonas con vegetación, o con fondo con mucho barro, que precisamente es el hábitat preferido por las tencas.
La competencia entre pescadores y cormoranes ya llevó a la especie al borde de la extinción hace casi medio siglo, y gracias a campañas de conservación, estas aves se recuperaron, siendo la población actual en el Paleártico occidental de 406.000-421.000 parejas (último censo de 2014).
Pero no en todos sitios se ve a los cormoranes como competidores, y así, en China, Japón y otros países del sureste asiático se practica la pesca con cormoranes… amaestrados.
Extremadura acoge más del 40% de las parejas reproductoras en España, en concreto, casi 700. La mayor colonia correspondía al embalse de La Serena, siendo la más grande de España, con más de 600 nidos, construidos sobre encinas semisumergidas, y es de destacar también la colonia del embalse de Alange con casi 30 nidos. En cuanto a la población invernante, de los 80.000 ejemplares que pasan la estación fría del año en España, casi 8.500 ejemplares lo hacen en nuestra región, utilizando 72 dormideros. El más numeroso es el de Valuengo, 1.000 ejemplares, seguido del de Orellana, con algo más de 800 (Fuente: B. Molina. 2013).
Desde Fondenex creemos que es una exageración decir que estas aves pueden acabar con las tencas, reconociendo que en casos puntuales puede ser una especie competidora. Pero de ahí a la extinción de estos peces, hay mucho camino que recorrer.

Un comorán grande en pleno vuelo. / Manuel Calderón
El cormorán grande no sólo se alimenta de tencas, sino de cualquier pez que puede localizar buceando, siendo un gran colaborador en el control de especies dañinas para las autóctonas, como el black-bass, la gambusia, la carpa, el alburno, pseudorasbora, percasol, etcétera (Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras).
La especie ha pasado de estar en situación de casi extinción, al estar considerada ahora como ‘preocupación menor’, pero sin olvidar que es una especie protegida bajo la Directiva de Hábitats (79/409/EEC) y que no es una especie cinegética.
En algunos países europeos se han llevado a cabo acciones de descaste contra los cormoranes grandes por su impacto en algunas piscifactorías. Los resultados no fueron satisfactorios y se estudian otras iniciativas que hagan compatibles la existencia de estas aves y la producción piscícola comercial, con el apoyo de la Unión Europea.
Sin embargo, no podemos olvidar que los únicos peces de Extremadura no son las tencas, y que tenemos una valiosa comunidad autóctona, con especies únicas en el mundo, como el jarabugo, el calandino, la boga, el barbo, el cachuelo, la colmilleja o la pardilla.

Un ejemplar del ave, nadando cerca de la orilla. / Manuel Calderón
La conservación de todas estas especies depende, fundamentalmente, de dos hechos fundamentales: la conservación de sus hábitats naturales (ríos y riberas) y la eliminación de las especies invasoras, que son sus depredadores.
Nunca hemos visto ni oído a quienes se rasgan las vestiduras por el supuesto ataque de los cormoranes grandes a las tencas en instalaciones comerciales, protestar contra la contaminación de nuestros ríos, por la destrucción de sus riberas por graveras y otras actuaciones o por la persistencia de los voraces peces foráneos que acaban con los nuestros.
Es más, hace muy poco, la Consejería de Agricultura, en pleno periodo de exposición pública, en una decisión difícil de entender, ha decidido retirar el Plan General Piscícola publicado el pasado 10 de julio de 2026 en el Diario Oficial de Extremadura.
Aduce la Consejería de Agricultura que el plan generó intranquilidad entre la comunidad de pescadores de Extremadura. Difícil de comprender, pues no es lógico que se dé esta situación cuando la Ley data, nada más y nada menos, de hace 26 años. ¿No ha habido intranquilidad en estos años?
Pero la comunidad ictiológica de Extremadura no sólo es competencia de los pescadores, sino de todos los extremeños, aficionados a la pesca o no. Los peces son un patrimonio natural de toda la comunidad, vitales en la conservación del patrimonio ecológico de nuestros ríos, arroyos, embalses, launas y charcas.
Extremadura cuenta con 36 especies de peces, 20 autóctonas, de ellas dos posiblemente extinguidas (esturión y lamprea de río), cuatro introducidas y 12 invasoras. El plan contaba con los medios y la voluntad de proteger las especies autóctonas que caracterizan nuestros cursos de agua.
En Fondenex opinamos que el plan se retira porque los defensores de las especies que literalmente ha arrasado los ríos extremeños (black-bass, lucios o alburno, entre otras), mediante campañas basadas en la falsedad absoluta y en contra de la Ciencia y el Derecho, no pueden ir contra un documento sólido y bien enfocado, con todo el apoyo legal y científico.
La retirada del plan fomenta el apoyo de la ilegalidad y crea la economía de las especies invasoras, sólo en busca de trofeos, de peces grandes, a costa de la riqueza ictiológica autóctona. No son los verdaderos pescadores los que han pedido retirar el Plan General Piscícola, sino los ‘pescadores’ amantes de la foto con el lucio, el black-bass o la carpa.
Cuando leamos o escuchemos a quienes acusan a los cormoranes de ser causa de la extinción de las tencas, defender la calidad de nuestras aguas, defender nuestras riberas y eliminar las especies invasoras que amenazan la existencia de las autóctonas, podremos dialogar con ellos. Mientras tanto, creeremos que sólo actúan por intereses económicos (piscifactorias) o egoístas (trofeos).
El autor es vicepresidente de Fondenex, biólogo y profesor de biología.
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