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Opinión | Textamentos

En los tiempos de Ozempic

Aparte de posibles efectos secundarios ya documentados (náuseas, vómitos, fatiga, diarrea o estreñimiento), hay otros que, por estar el fármaco en fase de desarrollo, son aún desconocidos

Un inyector de Ozempic.

Un inyector de Ozempic. / AP

Todos tenemos asimilado que la buena alimentación es fuente de vida y de salud. El problema es determinar qué es la buena alimentación. Si nos dejamos llevar por los gurús de la nutrición, acabaremos volviéndonos locos. Lo que para unos es trapo, para otros es bandera. El resultado es un circo orquestado por numerosas voces que se contradicen unas a otras con nocturnidad y alevosía, confundiendo a la población.

Fruta sí, fruta no, fruta antes de comer, fruta solo por la noche o solo por la mañana… ¿El café es un veneno o un antioxidante? ¿La pasta engorda, o solo si la cocinas al dente? Hay tantas teorías sobre los carbohidratos, las proteínas y las grasas como sobre cómoa lcanzar la felicidad…

No es de extrañar que, entre tanta información contrapuesta, sean muchos los que hayan tomado un atajo que a la larga podría resultar peligroso. Me refiero al que ofrecen fármacos como Ozempic (cuyo principio activo es la semaglutida) y otros como Wegovy, Mounjaro o Zepbound, con un resultado a priori similar: ayudan a perder peso.

Aunque algunos no fueran concebidos para adelgazar, sino para ayudar a pacientes con diabetes tipo 2, quienes se los administran suelen perder bastante peso. ¿Pero a qué precio? Aparte de posibles efectos secundarios ya documentados (náuseas, vómitos, fatiga, diarrea o estreñimiento), hay otros que, por estar el fármaco en fase de desarrollo, son aún desconocidos. No sería de extrañar que las propias farmacéuticas que han fabricado productos como Ozempic estén trabajando ya en otros fármacos que ayuden a paliar sus efectos secundarios.

Intuyo que la verdadera revolución en el campo de la salud sería, paradójicamente, involucionar, es decir, alejar las soluciones químicas y retomar una forma de vida basada en el ejercicio físico y una alimentación sin excesos. ¿Pero quién quiere adquirir hábitos tan primarios y aburridos en estos tiempos tan disruptivos?

Fran Rodríguez Criado es escritor.

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