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Moncloa baraja noviembre de este año, febrero, mayo o julio de 2027 como posibles fechas para las elecciones generales

Moncloa baraja noviembre de este año, febrero, mayo o julio de 2027 como posibles fechas para las elecciones generales. / Imagen generada con GPT
¿Hasta cuándo aguantará Pedro Sánchez? «Hasta ayer» es lo que se dice el potaje madrileño desde la última investidura de Pedro Sánchez el 16 de noviembre del 2023 con los votos de Sumar-Podemos, Esquerra, Bildu, BNG, Coalición Canaria, PNV y Junts per Catalunya. Una amalgama que no le ha permitido tener presupuestos ni legislar con regularidad. Ha tenido que recurrir a los decretos ley y burlar al Congreso siempre que el marco jurídico se lo ha permitido. Esta precariedad parlamentaria, junto a la sucesión de escándalos judiciales que han afectado a su partido y a su entorno personal, han generado una permanente sensación de provisionalidad a lo largo de toda la legislatura. Sus incondicionales, que son todos los que tienen voz y voto en su partido, están plenamente convencidos de que Sánchez volverá a gobernar; solo tiene que encontrar el «momentum» que le permita convocar las elecciones generales para conseguir la máxima movilización de sus votantes y asestar otro golpe al PP. El tema es «cuándo» se puede producir ese «momentum».
Noviembre
La primera ventana de oportunidad que han analizado los alquimistas de la Moncloa es convocar elecciones en noviembre de este año. Tiene dos elementos a favor: coincidiría con la publicación de los mejores datos de empleo de la historia de España como consecuencia del impacto de la regularización de inmigrantes en las contrataciones, y la campaña estaría enmarcada en las elecciones norteamericanas de medio mandato, con Trump como antagonista global de Sánchez. Y dos factores en contra: alguno de los artefactos que tienen que ayudar a esa hipotética victoria de Sánchez, como la puesta en marcha del canal de televisión La Séptima, no llegaría a tiempo y el presidente no cumpliría su palabra de agotar la legislatura.
Febrero
Si consideramos que las Navidades son electoralmente inhábiles, la segunda fecha posible para anticipar las elecciones generales sería el mes de febrero. A favor tendría que coincidiría en el tiempo con el colapso en el Congreso de los presupuestos generales, lo cual daría una excusa plausible para convocar. También es la última fecha posible para que esta vez sea Sánchez quien reciba las iras del electorado en lugar de los candidatos del PSOE a las alcaldías y a las comunidades autónomas, como ocurrió en mayo del 2023. Marzo o abril son inviables porque la maquinaria del partido ya estaría enfocada justamente a esas elecciones municipales y autonómicas que tienen fecha fijada: el 23 de mayo del 2027.
Superdomingo en mayo
La tercera ventana de oportunidad que contemplan en Moncloa es justamente convocar ese domingo 23 de mayo y hacer coincidir las elecciones generales con las municipales y con las autonómicas en 10 comunidades más Ceuta y Melilla. Es el escenario ideal para recoger los frutos de la polarización que ha promovido Sánchez desde el inicio de la legislatura y el que permite a un partido como el PSOE apurar su frontera con el populismo de nuestra época. También es la opción preferida para los candidatos del PSOE que no están ni en los gobiernos municipales ni autonómicos. Sería el caso de Óscar López, Diana Morant o Rosario Sánchez. En cambio, es la peor opción para los que están en el poder, como Emiliano García Page, Adrián Barbón o los alcaldes del PSC en Catalunya. Esta hipótesis pondría a prueba una vez más las relaciones entre el intrépido Sánchez y el deep PSOE, más conservador con las cuotas de poder que mantienen al margen de la Moncloa. El presidente y secretario general se comprometió, tras el ciclo electoral del 2023, a resarcir a los cuadros socialistas de las consecuencias de haber sido las víctimas del enfado de los electores en aquella ocasión.
Entre julio y noviembre
Si Sánchez acaba pensando solo en sí mismo, que es lo que ha hecho desde el año 2014, la mejor fecha electoral sería en el segundo semestre del 2027 y podría oscilar entre los meses de julio y noviembre en función de a partir de qué día se considere que empiezan a contar los cuatro años que dura una legislatura. Este escenario aleja de las elecciones el periplo judicial del PSOE y de su familia, agota el mandato como prometió, desgasta a Feijóo con una larguísima campaña y con más pactos municipales y autonómicos con Vox, da tiempo a sus socios para reconstituirse y permite dominar los resortes del poder, aunque sean limitados, hasta el último día. El único medio que tiene el potaje madrileño para impedirlo es que algún juez impute a Sánchez. Y el paso previo es imputar al PSOE.
Fuente: El Periódico
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