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Opinión | Es decir

Tarde y mal

Con este comportamiento Nick Kyrgios degrada a una isla mediterránea a una posición viciosa frente a su nativa Australia. Y cuesta creer que en el hemisferio Sur no exista cocaína, aunque es posible que se vaporizara al estar situado boca abajo en el planeta

Varios inmigrantes acampados en una playa, a 31 de agosto de 2026, en Ceuta (España).

Varios inmigrantes acampados en una playa, a 31 de agosto de 2026, en Ceuta (España). / Marcos Moreno

Se crea o no, habrá que aceptar la conclusión de que el Gobierno «ha actuado tarde y mal» en Ceuta, siquiera porque es mayoritaria. Y, con ella, la irresponsabilidad de que ha sido así porque el Gobierno no iba a prescindir de sus vacaciones, tan importantes que Patxi López tuvo que decir lo que dijo –«En pleno agosto, siete ministros y ministras van a comparecer…»– y al expresidente Aznar le sobrevino la frase por la que decidió ir a Ceuta: «La soberanía nacional no tiene vacaciones».

Para la tardanza, esta creencia: «Yo creo que en las próximas semanas, en dos, tres semanas, podemos tener resuelto el tema de la gente, con techo, con agua, con condiciones dignas y con protección de los derechos básicos de cualquier persona, venga de donde venga» (Mónica García, ministra de Sanidad, entrevista en elDiario.es el 28 de agosto). Olvídese «el tema de la gente», esa forma despectiva de referirse a las condiciones dignas y los derechos básicos. Basta una pregunta. En el supuesto de que sea posible resolverlo en dos, tres semanas, ¿por qué se han perdido precisamente dos, tres semanas, mínimo, en comenzar a resolverlos, póngase desde el 3 de agosto, tres días después, o incluso desde el 6, una semana? Y eso, según la ministra, por lo que se refiere a «tener resuelto el tema de la gente, con techo, con agua». El problema de los ceutíes, cuándo se comenzará a resolver, lo dirá el presidente, Pedro Sánchez.

La negligencia, o sea, el que el Gobierno haya actuado mal, se explica porque cree en Marruecos. No solo ningún reproche, sino al contrario, alabanzas a su colaboración, desde el ministro Fernando Grande-Marlaska hasta el ministro José Manuel Albares, quien no necesitó –ni siquiera lo consideró– llamar a consultas al embajador español para expresar su malestar, al menos, malestar por la inoportunidad, entiéndase, ya que España tiene experiencia en estos asaltos. ¿Malestar? Marruecos es un socio fiable. De hecho, no se explica cómo el presidente del Gobierno pudo hablar de «agresión» y «violación de la integridad territorial». Marruecos ha cooperado con España siempre, también ahora, aunque no sepa en qué consiste esa cooperación.

Ciertamente, reconocer la tardanza y la negligencia del Gobierno es reconocer que el Gobierno ha actuado. Tarde y mal, pero ha actuado. Sin embargo, más que tarde y mal, otra conclusión que también hay que aceptar es que ni tarde ni mal, el Gobierno, sino que directamente no ha actuado. Se crea o no.

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