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El Periódico Extremadura

Editorial

El aplauso para Monago

El diputado recibió ayer el aplauso unánime para despedir a quien ha ostentado la presidencia de la Junta y ha dedicado diez años de su vida a la política regional.

El pleno de la Asamblea de Extremadura ayer, donde se desarrolló la segunda sesión del debate sobre el estado de la región, vivió una estampa atípica en la política española que merece una reflexión. Al término de la intervención del líder de la oposición, José Antonio Monago, no sin antes criticar duramente la acción del Gobierno de Guillermo Fernández Vara, todo el hemiciclo se puso en pie y se fundió en un aplauso unánime para despedir a quien ha ostentado la presidencia de la Junta de Extremadura entre 2011 y 2015 y ha dedicado diez años de su vida a la política regional. Ya durante el debate el propio Vara le dedicó palabras de halago para quien ha sido su contrincante electoral en tres ocasiones y el propio Monago acabó su intervención emocionado diciendo que había conocido a gente de verdad en todos los partidos representados en el Parlamento y poniéndose a disposición de quien ostente la presidencia de la Junta hoy y en un futuro. Sus señorías del PP se pusieron en pie y empezaron un aplauso de regreso a su escaño, siguiéndole el resto del hemiciclo con los diputados de Ciudadanos, Unidas Podemos y elPSOE con todos los miembros del Gobierno incluidos.

No son frecuentes escenas como la de ayer en la Asamblea de Extremadura y menos en una sesión de un Parlamento autonómico

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Monago se va a la política nacional y ocupará un cargo en la dirección nacional que le ha otorgado Alberto Núñez Feijóo. Además, es senador por designación de la Asamblea de Extremadura. El próximo 16 de julio será relevado por quien es ya la única candidata a presidir el PP extremeño, María Guardiola, y aunque mantendrá su escaño de diputado autonómico el año que resta de legislatura ayer fue su último debate sobre el estado de la región y se despidió de todos señalando él mismo que dentro de una semana habrá otra persona ejerciendo de líder de la oposición en la región. Parlamentario brillante, a nadie se le escala que la política regional pierde a un orador de altura y a un político capaz de poner en un brete a los miembros del Gobierno regional. De ahí el homenaje que recibió ayer a la vez que el reconocimiento de quien llegó a ser primera autoridad de la región hace tres legislaturas.

No son frecuentes escenas como la de ayer en España y menos en una sesión de un Parlamento autonómico. Habrá que alabar y hacer gala por una vez de que en Extremadura la política -y más concretamente el enfrentamiento político- se vive de otra manera, sin perder la compostura y, como dijo el presidente Vara ayer, sin romper los puentes que permiten arrimar el hombro y pelear por la región desde distintas formaciones o ideologías. Ello no es razón para hacer una política blanda o de guante blanco. Las paredes de la Asamblea de Extremadura y las hemerotecas de este periódico recordarán para siempre algunas de las intervenciones de José Antonio Monago de una gran dureza como corresponde a un político de raza que busca enmendarle la plana al gobierno o se defiende de quien trata de arrebatárselo. Sin embargo, siempre ha habido límites impuestos por los propios jefes de filas y una corresponsabilidad para que, con independencia de la lucha política, nunca se rompan las relaciones de los partidos. Sin esta mesura seguro que no se habrían conseguido algunos avances o inversiones para nuestra región y sin duda la despedida de Monago hubiera sido muy distinta.

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