Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ha llegado el momento de la estabilidad

Cerrado el ciclo electoral, toca afianzar consensos que los empresarios y la sociedad agradecerán

María Guardiola y Juanma Moreno Bonilla

María Guardiola y Juanma Moreno Bonilla / EP

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Editorial

Editorial

El próximo miércoles, día 8 de julio, en el Hotel Palacio de Arenales, El Periódico Extremadura hará entrega de los Premios Empresario Extremeño en su XXXI edición, más de tres décadas transcurridas desde que se decidió reconocer el buen hacer de aquellos profesionales que toman la iniciativa de invertir en su tierra, apuestan por generar riqueza en su entorno y buscan la innovación como fórmula para que la sociedad extremeña avance. No hay mayor reconocimiento en este caso que el que puede hacer cada día cada cliente de los productos y procesos que se ponen a su disposición, en un mundo cada vez más competitivo y globalizado, pero se trata, además, de dedicar al menos una jornada a destacar en voz alta la dedicación, el talento y, por qué no, el éxito de nuestros empresarios. Los halagos no debilitan en este caso.

Sobre lo que, en cambio, existe coincidencia en señalar que efectivamente deteriora la actividad empresarial, de cualquier orden, es la inestabilidad. Los proyectos económicos que requieren una planificación inversora y una organización financiera se resienten ante cualquier contexto de incertidumbre, ya sea generada en el entorno cercano, ya sea por decisiones adoptadas a muchos miles de kilómetros pero con consecuencias globales. Contra estas poco se puede hacer, aunque el buen empresario sabe estar atento y define los distintos escenarios que pueden repercutir en su actividad para buscar soluciones.

Corresponde al entorno más cercano, sin embargo, por el interés general, trabajar para que la actividad empresarial de la que hablamos goce de la estabilidad necesaria y se genere un marco adecuado donde poder emprender e invertir sin más temores que el riesgo intrínseco de cada sector donde el éxito nunca está garantizado.

Extremadura abrió el pasado mes de diciembre un ciclo de cuatro elecciones autonómicas que ha culminado esta semana con el acuerdo de gobernabilidad en Andalucía, tras los comicios celebrados también en Aragón y Castilla y León. Un periodo marcado por la decisión de los ciudadanos, la misma en las cuatro comunidades, de que ningún partido político gobernara en solitario y que dio paso, en consecuencia, a negociaciones entre el PP (el partido que se alzó con victorias muy claras en todos los procesos electorales) y Vox, formaciones que finalmente han constituido los respectivos ejecutivos regionales.

Una vez cerrado dicho ciclo electoral, con sus inevitables tensiones y recesos, toca devolver el foco a las prioridades de los ciudadanos y asentar el debido clima de estabilidad y certidumbre que como decíamos antes tanto bien hace a cualquier actividad empresarial, pero que tanto anhela igualmente la sociedad en general. Y cada uno debe hacerlo desde la posición en que los votantes libremente les han situado, con una mirada generosa, actitud responsable y un ánimo colectivo de trabajar por el interés general.

Extremadura fue la primera en votar y la primera en echar andar con un nuevo gobierno de María Guardiola. Estamos en los inicios de una legislatura en la que cada formación debe ser consciente de que se puede contribuir sin resquemor desde el lugar en el que el ciudadano ha deseado que esté, y que no entendería que se empleara el tiempo venidero en poner trabas y palos en las ruedas. El reciente ofrecimiento del líder socialista Álvaro Sánchez Cotrina de abrirse a apoyar al PP en los presupuestos regionales, condenado a fracasar por extemporáneo, puede ser interpretado al menos como un ejercicio en la buena dirección para descubrir esas zonas de acuerdo que tanto pueden contribuir a rebajar el ruido y alejar la polarización. Una tarea esta de la búsqueda de acuerdos que corresponde a todos los agentes implicados y que no debería despreciarse aunque no lo requiera la aritmética parlamentaria. 

Descubrir espacios comunes implica altura de miras y generosidad política y es un buen momento, antes del próximo ciclo electoral del 2027, para practicarlas entre todos. Los empresarios y los extremeños en general lo agradecerán. 

Tracking Pixel Contents