Como una mujer placentina, Isabel la Cabrera, ayudó a los soldados que llegaron de Cuba, Cruz Roja ha decidido centrarse en la recuperación de las mujeres con conductas adictivas y transformar la comunidad terapéutica de la finca Capote en un centro destinado únicamente a la mujer, dirigido por una, Lidia Regidor y que llevará el nombre de otra que «peleó» por esta reconversión, la fallecida Charo Cordero.

Se puso en marcha el 14 de abril, con 8 usuarias, pero ayer se inauguró con la presencia de los presidentes de la Junta y la Diputación de Cáceres, el regional de Cruz Roja y el alcalde.

"Este es un recurso para darle a una madre la segunda oportunidad de volver a ser madre"

Guillermo Fernández Vara - Presidente de la Junta de Extremadura

Lo más destacado de esta comunidad, única en la provincia, es que no será un mero centro de rehabilitación o desintoxicación, sino un espacio «de segundas oportunidades, la de darle a una madre la segunda oportunidad de volver a serlo».

Lo afirmó el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, señalando que su labor más dura ha sido siempre la de «quitarle entre comillas un hijo a su madre». Ahora, podrán convivir en este centro o recibir visitas durante días o fines de semana porque todas las opciones se permiten.

Ese acercamiento familiar se sumará a la tarea de sus diez trabajadores y otros tantos voluntarios de que superen su adicción, pero también de «empoderarlas, que recuperen su autoestima y acompañarlas para que se sientan apoyadas y vean que la sociedad no les da la espalda», explica Cristina González, monitora.

"Venimos muy tocadillas porque nos discriminan mucho más que a los hombres"

Blanca - Usuaria

Todo porque llegan «muy tocadas». Blanca, de Cáceres, con dos hijos y 44 años, es una de ellas. Subraya precisamente que llegan «muy tocadillas y aquí nos sentimos muy acogidas, tenemos un equipo por y para nosotros».

Destaca que, en la calle, «se nos discrimina mucho más que a los hombres, tenemos que demostrar más que ellos».

Para recuperar su vida y su «dignidad», en palabras de Vara, podrán permanecer en el centro un mínimo de seis meses.

El máximo de plazas es de 12 y otras 6 para sus hijos. Ahora hay 8 ocupadas, pero «pronto serán 10», explica su directora y está abierto a mujeres de Portugal, como destacó el presidente de la Diputación Provincial de Cáceres, Carlos Carlos.