María Ángeles Moreno Calle fue una mujer adelantada a su tiempo, progresista y defensora de minorías. Se hizo a sí misma y en su camino ofreció a miles de personas la oportunidad de formarse y crecer académica y profesionalmente.

Impulsora de la creación de la Asociación de Mujeres de Yuste, más tarde, de la Federación de Asociaciones de Mujeres de La Vera y, en multitud de ámbitos, del desarrollo local cuacareño y comarcal, tanto verato como del resto de comarcas norteñas. 

No sin polémica creó su propio centro de formación, al que bautizó con el nombre de SOYCA, acrónimo creado de la unión de la primera sílaba de los nombres de las dos personas más importantes de su vida, sus padres: Sotero y Carmen, buenas mimbres para esta cesta. Único centro entonces que aunaba en el mismo espacio lo privado y lo público, acogiendo una de las sedes de las Universidades Populares regionales. Recurso que tanto bien pone a disposición de toda la población, más si cabe, en entornos rurales pequeños, aunque ubicado en una de las comarcas con mayor crecimiento de las últimas décadas. Esta particular simbiosis supuso la gestación de una gran y muy necesaria cantera de profesionales capacitados a través de numerosos y valiosos cursos homologados, justo cuando el sector turístico zonal despegaba.

Con sus aciertos y errores era mucho más que la directora del centro. Con ella podías hablar de todo. Su voz ronca te envolvía y su sonrisa te daba la confianza necesaria para abrirte. Sobre todo a esa temprana edad cuando las dudas ante el futuro laboral te asaltan y debes de tomar una decisión sobre la senda a seguir, guiando el proceso de hacerte las preguntas necesarias para elegir la más conveniente, animándote antes, durante y después, alegrándose y sintiéndose orgullosa de tus logros, que en parte, también eran suyos.

Quienes por allí han pasado, y han sido muchos, saben de lo que hablo. Ella supo del valor de lo nuestro cuando los demás aún lo ignorábamos y nos lo dio a conocer para que lo valoráramos y mostráramos como lo que es: patrimonio propio. 

Tantas horas compartidas dan para reír, llorar, crecer, hacer amigos, formar parejas que hoy son familia y crear un esencial capital humano germen del desarrollo de nuestro territorio.

A pesar de tantas victorias, el virus le ha ganado la última batalla. Así que, allá donde estés, ¡muchísimas gracias por tanto y buen viaje!