El centro de recuperación de menores Zagal, que sustituirá al conocido centro de menores Valcorchero situado frente al hospital Virgen del Puerto de Plasencia, comenzará a funcionar como tal dentro de tres años, en el 2024 y lo hará con 20 usuarios inicialmente.

Así lo anunció ayer el consejero de Sanidad y Servicios Sociales, José María Vergeles, que participó en la presentación del proyecto del centro junto al alcalde, Fernando Pizarro y la directora general de Servicios Sociales, Infancia y Familias, Carmen Núñez.

El centro Zagal tendrá capacidad para acoger a 42 menores con alteraciones de conducta y, cuando esté en pleno uso, contará con entre 50 y 60 trabajadores. Además, Vergeles subrayó que, al menos, se prevé la contratación de diez educadores sociales y «otros perfiles profesionales».

Lo que el consejero ha destacado por encima de todo es que este centro va a ser «referencia regional y nacional en el abordaje terapéutico de las alteraciones de conducta en niños y niñas» y permitirá acabar con algo que sucede ahora y es que estos menores se tienen que ir fuera de Extremadura, lo que supone un desarraigo del entorno. Así, el centro Zagal tendrá «un poder terapéutico e inclusivo tremendo».

Además, ha subrayado que permitirá cumplir con el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, «la protección de la infancia» y generará «riqueza para la ciudad, desde el punto de vista de la tolerancia», pero también del empleo, por el aumento de la plantilla y por las empresas que se verán beneficiadas con las obras.

Inversión de 11 millones de euros

Porque la reconversión del centro de menores contará con 11 millones de inversión, «la mayor de la Junta en la ciudad», en palabras del alcalde y no solo beneficiará a la empresa adjudicataria, sino también a las que subsidiariamente hagan trabajos para aquella.

De momento, según la directora general, la previsión es que las obras comiencen antes de que termine el año para acometer un proyecto que contempla actuar en una parcela de 35.000 metros cuadrados, de los que 6.936,31 son superficie techada.

Imagen de la presentación de cómo quedará el centro. EL PERIÓDICO

Los arquitectos han explicado que contará con un eje interno para el uso de los residentes y un anillo perimetral para los trabajadores. Además, habrá un espacio de adaptación, donde se instalará el recién llegado y después, tras una valoración, se decidirá si pasa a uno de los seis módulos con capacidad para seis usuarios cada uno o bien a otros dos con capacidad para tres cada uno, destinados a residentes que necesiten «una especial supervisión».

Todos recibirán un tratamiento «intensivo que permita que puedan regularse y llevar una vida con normalidad. Será un acogimiento residencial terapéutico», en palabras de su director, Julián Miguel. Pizarro ha querido tranquilizar a la población subrayando que «no se trata de un centro penitenciario sino de reconversión de conductas».