El alcalde, Fernando Pizarro, ha ofrecido esta mañana una extensa rueda de prensa para valorar los malos datos de contagios que arroja la ciudad y el Área de Salud de Plasencia (por encima ya del millar de contagios por cada 100.000 habitantes).

Lo ha hecho antes de conocer las medidas anunciadas por el consejero de Sanidad, José María Vergeles, del que ha señalado que “no he recibido comunicación previa” a su comparecencia. No obstante, el alcalde ya contemplaba como una clara posibilidad la petición de toque de queda para la ciudad, que ha solicitado la Junta de Extremadura (pendiente de validación por el Alto tribunal) que restringiría la movilidad de los placentinos entre las 2.00 y las 6.00 de la madrugada, dado que la capital del Jerte ya se encuentra en Nivel de Alerta 3.

Precisamente, el alcalde se ha referido a la movilidad como la principal causante de esa alta incidencia: “hay una mayor movilidad en el mes de agosto, en un área donde se concitan varias comarcas”.

Ha asegurado que mantiene un estrecho contacto con la gerencia del área de salud y que “no se teme por el colapso sanitario, porque ya se tiene el conocimiento de las anteriores olas, pero sí nos preocupa el aumento de la mortalidad”.

También ha aprovechado su intervención para agradecer que “se haya pisado el acelerador en la vacunación”, pero ha lamentado que el retraso acumulado “también puede ser otra causa de la alta incidencia; dado que hasta ahora no se ha empezado a vacunar a los adolescentes, que son grandes vectores de contagio”.

Precisamente, hay un llamamiento mañana para los nacidos entre el 1 de enero del 2008 y el 19 de agosto de 2009, en el recinto de El Berrocal.

CONTROL DE BOTELLONES

No ha anunciado Pizarro medidas preventivas que impliquen el cierre de instalaciones municipales pero sí un mayor control policial sobre el ocio nocturno, especialmente, los botellones.

De hecho, el alcalde ha denunciado una convocatoria masiva para hacer botellón este sábado, en el camino viejo del Puerto. Al respecto, ha señalado que la concentración de personas en los merenderos del Jerte y en los botellones que se han realizado habitualmente en el paseo fluvial y el cementerio judío “se están controlando, y casi ya no se producen”.

También ha recordado que en Plasencia no hay discotecas abiertas (han cerrado todas por la crisis del coronavirus) y que la policía mantiene un férreo control sobre las terrazas.

Por último, también ha achacado la alta incidencia a dos cuestiones:

  • que la colaboración en los rastreos “es muy escasa”.
  • y que también es “muy reducida” la “colaboración en los cribados, que no han sido todo lo masivos que el área de salud esperaba”.