Rock, punk, rap y hip hop suenan en el recinto histórico de Torre de Lucía, dentro del ciclo de conciertos Plasencia Suena (que ha trasladó su jornada inaugural al Teatro Alkázar por la previsión de lluvia), y si bien, inicialmente, su horario se ha establecido entre las 21.30 horas y la medianoche, los residentes de la calle Las Cruces (que abarca buena parte del entorno amurallado hasta la Puerta del Sol) se plantean acudir al Defensor del Pueblo por la acumulación de actuaciones en este espacio, «que sobrepasan, en algunas ocasiones los límites legales de ruido».

La pandemia de covid ha provocado un traslado de la actividad musical al recinto de Torre Lucía, donde es fácil controlar el aforo permitido por Salud Pública. Ahí se celebra desde hace años el Festival Internacional Folk Plasencia (que antes tenía lugar en la plaza Mayor), pero este 2021 también se han trasladado las actuaciones del ciclo ‘20 a La Isla’ y se ha dado luz verde al festival Plasencia Suena, hasta el 24 de septiembre, con 11 conciertos gratuitos de otros tantos grupos locales para «empezar a mover la cultura», señalaron desde el consistorio en su presentación a los medios.

«Vibran los cristales; mi esposa y yo nos hemos tenido que alojar en hoteles de la ciudad para poder descansar», señala uno de los afectados, que prefiere mantener el anonimato, pero que preparan un escrito al que darán registro en el ayuntamiento.

Desde el consistorio han cuidado que las actuaciones no se prolonguen más allá de la medianoche, si bien el amplio cartel del Festival Folk provocó que los conciertos se prolongarán más allá de las dos de la madrugada.

«Entendemos que es un recinto que se presta a que haya eventos de este tipo, pero no que se centralice gran parte de la agenda cultural de Plasencia en este espacio».

No es la primera vez que las quejas vecinales surgen en este sentido. La pandemia las había acallado con el silencio cultural, pero ya obligaron a trasladar el Festival Mayorga Rock a El Berrocal, cuando la Asociación de Vecinos Intramuros criticó el «ruido excesivo».