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TESTIMONIO DE LOS AGENTES DE LA POLICÍA LOCAL QUE ACTUARON

Violencia de género en Plasencia: "Posiblemente, le hemos salvado la vida a una chica por una intuición policial"

Una joven les pidió ayuda por gestos en un coche con las lunas traseras tintadas; el conductor, de 23 años y con una orden de alejamiento, reconoció que la había pegado y ha sido enviado a prisión

Pedro Velázquez, delante y José Manuel Merino, ante el coche policial que llevaban ese día en Plasencia. TONI GUDIEL

Dos circunstancias confluyeron para que un caso de violencia de género en Plasencia no haya terminado en desgracia. Una, que la joven que había sido metida en un coche contra su voluntad tuviera el valor de hacer gestos de auxilio cuando se cruzó con un vehículo de la Policía Local y dos, la «suerte, casualidad o intuición policial» que hizo que los agentes Pedro J. Velázquez y José Manuel Merino la vieran y decidieran darse la vuelta y seguir al vehículo.

Velázquez lleva 26 años en la Policía Local y José Manuel dos años y medio. El pasado Jueves Santo, patrullaban juntos. Eran las diez de la mañana cuando bajaban a la ciudad desde la ermita del Puerto. Explican que se cruzaron con un coche negro, con las lunas traseras tintadas y en el hueco entre el conductor y los asientos traseros vieron a una joven que les hacía señas.

«Estábamos entre el cancho de las tres cruces y el embarcadero y nos extrañaron los gestos, como llamando nuestra atención, nos pareció raro», explica Velázquez.

La chica les dijo después que también se los había hecho a gente por la calle, pero «nadie se había dado cuenta».

Ni llegaron al hospital, dieron la vuelta para seguir al coche, que no estaba en la explanada de la ermita, así que siguieron el camino hacia el norte y, ya en el paraje de La Pera, lo vieron parado.

«Cuando nos vio, el conductor puso el coche en marcha, como queriendo huir, pero colocamos el nuestro delante y ya no podía salir». Entonces, «la chica comenzó a gritar, estaba llorando, alterada y nos dijo que él tenía una orden de alejamiento y que la había metido a la fuerza en el coche, la había pegado, le había quitado el teléfono y que la iba a matar».

Dijo que "la había cagado"

Según explican los agentes, la joven tenía en la cara además las señales de haber sido golpeada y sangre en la camiseta. «Solo por eso ya podíamos detenerle», señala José Manuel. Pero además, recuerdan que el chico, de 23 años, comenzó a decir «que la había cagado, que había metido la pata y que la había pegado, él mismo lo reconoció ante nosotros».

Inmediatamente, llamaron a otra patrulla para que le trasladara a la comisaría de la Policía Nacional y después pudieron comprobar que efectivamente, tenía una orden de alejamiento de la chica de una distancia de 500 metros. Según explican, ha sido enviado a prisión por orden judicial, por el quebrantamiento de la orden de alejamiento, pero también por detención ilegal y la agresión.

A ella la acompañó otra patrulla al centro de salud para que le hicieran un reconocimiento, antes de acudir también a la comisaría a poner la denuncia.

Agradecimiento y felicitaciones

La joven estaba «muy agradecida, dijo que le habíamos salvado la vida». Lo mismo opinan sus compañeros de la Policía Local y el intendente, Enrique Cenalmor, que ha subrayado que ambos «estuvieron muy atentos» y anuncia que va a proponer a la junta de gobierno local que se les dé una felicitación por el servicio.

«Nosotros hicimos nuestro trabajo como cualquier otro compañero», afirman, aunque reconocen que, con el paso de los días, están siendo más conscientes de que «posiblemente le salvamos la vida a la chica porque nos han dicho que es un chico agresivo y llevarla a ese paraje no era para nada bueno». En todo caso, se felicitan porque lo importante es que «la chica está bien» y subrayan: «Estas son las cosas que te gratifican como policía y te hacen querer más a la profesión». 

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