La llamada de un vecino y la eficiente actuación de dos agentes de la Policía Local de Plasencia han permitido detener a un hombre que estaba quebrantando la orden de alejamiento contra una mujer con medidas policiales de protección por riesgo alto para su vida por violencia de género.

Fue el pasado viernes, pasadas las siete de la tarde, cuando un vecino de la mujer llamo a la jefatura local para advertir de que frente a su casa había un hombre que «creía que tenía una orden de alejamiento sobre una vecina».

Lo explica Pedro Blázquez, agente que, junto con Juan Bautista, acudieron en un coche patrulla a la dirección del aviso.

«Efectivamente, había un hombre sentado en un banco. Le pedimos la identificación y llamamos a la Policía Nacional y nos dijeron que tenía una orden de alejamiento de la mujer de 500 metros y estaba sentado a unos 30 metros de su portal», explica Blázquez.

Además, señala que la orden se había dictado apenas tres días antes, ese mismo martes. 

Entonces, le informaron de que iban a detenerle y el motivo y le leyeron sus derechos, pero el hombre propinó un empujón a Blázquez, «suficiente para desestabilizarme y echó a correr».

Persecución por San Miguel

Estaban en el barrio de San Miguel y, mientras Blázquez le perseguía a pie, Bautista lo hacía con el vehículo policial, comunicados por el walkie talkie. Blázquez recuerda que fue una persecución complicada, por las calles del barrio y «saltando por encima de coches, girando por una calle y otra, haciendo quiebros...»

Bajaron por las traseras del centro de salud y saltaron hasta los aparcamientos tras el Mercadona de la avenida de España. Allí, entre varios coches, «me hago con él, le cojo y, en ese momento llega mi compañero y entre los dos le ponemos los grilletes, pese a que ofreció gran resistencia». Incluso, de camino a comisaría «me amenazó a mí y a mis hijos».

Ya el sábado, fue puesto a disposición judicial y el juzgado decretó su ingreso en prisión. Para Blázquez fue una persecución difícil, pero subraya: «No podíamos permitir que se escapara por el gran riesgo para la mujer».